José Mourinho aseguró este lunes que quiere ganar la Champions League al frente del Real Madrid. El técnico portugués insistió, sin embargo, en que esa ilusión no tiene relación alguna con sus etapas anteriores en el banquillo blanco. Compareció en la previa del partido de mañana ante el Inter de Milán, correspondiente a la Champions 2026-27.
El entrenador dejó claro que su prioridad no es solo ofrecer buen fútbol, sino sumar victorias. Puso como ejemplo la reciente derrota ante el Betis, en la que considera que el equipo jugó bien pero no logró los tres puntos. Recordó que su equipo afronta ahora ocho partidos con el objetivo de clasificarse, y se mostró confiado en conseguirlo.
Mourinho reconoció que el ambiente en el vestuario era muy negativo justo después de caer 1-0 ante el Betis en Sevilla. Explicó que la situación cambió ya el domingo, cuando notó a la plantilla mucho más recuperada, y que este lunes la vio con normalidad. Tras revisar el partido, se reafirmó en que su equipo compitió bien como conjunto y que las ocasiones falladas fueron algo puntual, pese a reconocer problemas ya conocidos en el equipo.
El técnico volvió a poner el foco en una jugada polémica del partido ante el Betis. Se preguntó por qué el árbitro no ordenó repetir el penalti que falló Kylian Mbappé en La Cartuja, y pidió una explicación a los responsables del arbitraje. Planteó dos posibles motivos, un desconocimiento del reglamento por parte del VAR o una decisión deliberada, y calificó la segunda opción como la más grave. Insistió, eso sí, en que la derrota no se debió a esa jugada, sino a la falta de puntería del equipo.
El preparador portugués también cuestionó la actuación del colegiado Hernández Hernández con Vinícius Júnior. Se mostró sorprendido de que el capitán del Real Madrid recibiera una tarjeta amarilla justo cuando se dirigía al árbitro tras señalarse el brazalete de capitán. Pidió conocer también los motivos de esa decisión arbitral.
Mourinho recordó sus dos etapas previas ligadas al Santiago Bernabéu: la Champions que ganó allí en 2010 con el Inter de Milán y la eliminación en semifinales de 2012, en la tanda de penaltis ante el Bayern de Múnich, durante su primer paso por el banquillo del Real Madrid. Reconoció haber vivido en ese estadio sus mejores y peores momentos como entrenador, pero insistió en que no piensa en ello de cara al partido de mañana, que no considera decisivo al no tratarse de una eliminatoria.
El técnico subrayó que su primera etapa en el Real Madrid terminó en 2013 y que la considera un capítulo cerrado, sin conexión con el presente. Recordó que en 2010 el Inter llevaba muchos años sin disputar una semifinal europea, mientras que el Real Madrid actual ha ganado seis Champions en la última década. Confirmó que sí quiere ganar el título con el club blanco, pero remarcó que ese deseo nada tiene que ver con no haberlo logrado en el pasado.
Mourinho definió el club que se ha encontrado en esta segunda etapa como una entidad que mantiene su identidad pese a las dificultades. Admitió que la pasada temporada fue especialmente complicada y que hay aspectos que todavía deben mejorar. Aun así, remarcó que trabajar con estabilidad es compatible con la exigencia de ganar títulos de forma constante, algo que considera inherente a la historia del Real Madrid.