Es una pena que no pueda verse lo que está a la vista, como difícil es entender lo inentendible. El presidente de Gobierno ha dicho: No sé por qué el Rey no va a Ceuta, siendo yo quien no le deja… Este razonamiento es absolutamente innegociable con la cordura más elemental… O quizá tales reflexiones están mucho más allá de la capacidad mental de los españoles.
A esto, el presidente podría haber añadido que el Rey irá a Ceuta con la condición de hacer público su agradecimiento al sultán hermano por su “generosa entrega” y “su ayuda inmejorable” contra las mafias, judíos, rusos y trumpistas, que han extendido sus tentáculos sin que la Inteligencia del Estado haya podido reaccionar.
De paso, como Ceuta “bien vale una misa” se celebraría un Te Deum en la mezquita principal, revestidos los reyes de España de chilaba con arabescos de oro, que comprarían “a escote” entre todos nuestros ministros. Ellos irían, pero con ropaje más modesto, según su condición de progresistas.
… Señor presidente de Gobierno, no intente prescindir de la Corona, que hará el ridículo. Y perdonen de nuevo mi ironía al escribir, ajena a la maldad.
Pedro Villarejo