Pedro Sánchez ha negado este jueves que el Ejecutivo recibiera avisos extraordinarios antes de la crisis migratoria en Ceuta. El presidente ha reconocido, no obstante, fallos en los servicios de Inteligencia que deben corregirse.
Sánchez compareció de forma extraordinaria ante el Pleno del Congreso para explicar la gestión gubernamental de la crisis. Su intervención se produjo más de un mes después de la llegada masiva de migrantes a la ciudad autónoma.
El presidente explicó que el Gobierno ha revisado todos los informes, mensajes y notas verbales enviados por el CNI y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Esos documentos llegaron a la Delegación del Gobierno y al Ministerio del Interior durante los días previos a la crisis.
Según trasladó, ninguno de esos documentos superaba la descripción rutinaria de datos. Ninguno anticipó tampoco la escala ni la probabilidad de lo que finalmente ocurrió.
Sánchez insistió en que ningún informe que llegara al Gobierno anticipó que, en cuestión de horas, 70.000 personas intentarían entrar en Ceuta. Admitió, eso sí, que los medios disponibles se vieron desbordados por la magnitud de la situación y que resulta necesario reforzarlos.
El presidente reconoció fallos en los servicios de Inteligencia que, a su juicio, deben mejorarse. Los atribuyó a la aparición de nuevas amenazas híbridas ligadas a las tecnologías emergentes, que los Estados todavía deben aprender a detectar y neutralizar.
Sánchez anunció que ha ordenado publicar un dossier con la totalidad de los informes relacionados con la crisis. El objetivo, según explicó, es que los medios de comunicación y la ciudadanía puedan examinarlos directamente.