Una reciente investigación de la Universidad de Hokkaido, publicada en la revista iScience, ha demostrado en modelos de ratón que la clave para sobrevivir a una infección vírica grave se decide prácticamente en su primer día. El trabajo analiza cómo reacciona el organismo ante situaciones idénticas y por qué algunos individuos logran superar la enfermedad mientras que otros no.
Para llegar a esta conclusión, los científicos utilizaron ratones genéticamente idénticos y en entornos controlados, infectándolos con el virus letal de la estomatitis vesicular. Aunque partían de las mismas condiciones, se observó una clara divergencia en los resultados: unos animales sobrevivieron al virus y otros fallecieron.
El factor determinante fue la liberación rápida de interferón de tipo I (IFNB), una proteína crucial que coordina las defensas. Los ratones que generaron esta respuesta inmunitaria de forma muy temprana consiguieron activar a los neutrófilos —células de defensa con un perfil antiviral reforzado—, lo que elevó notablemente sus probabilidades de supervivencia.
El estudio comprobó que existe una ventana temporal crítica en las primeras 24 horas. Al bloquear artificialmente el interferón durante ese primer día, la mayoría de los ratones murió; en cambio, si se bloqueaba dos días más tarde, el impacto negativo era mínimo, lo que demuestra la urgencia de esta defensa inicial.
Estos hallazgos abren la puerta al desarrollo de nuevos tratamientos preventivos centrados en potenciar esta reacción temprana en humanos. Aunque la investigación se ha probado únicamente en roedores, aporta una valiosa pista para entender por qué personas con características similares pueden sufrir consecuencias tan diferentes ante una misma enfermedad vírica.