La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, ha asegurado que el Ejecutivo no contaba con ningún informe de inteligencia que alertara de la magnitud de la crisis migratoria vivida el pasado 30 de julio en Ceuta. Ha salido así al paso de informaciones como la de la Cadena SER, que apuntaba a que el CNI dio “varios avisos” previos.
Por su parte, el Partido Popular ha cargado con dureza contra el Ejecutivo al dudar de que los servicios secretos desconocieran la llegada masiva. Ante esta situación, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha querido felicitar a España y Marruecos por gestionar la crisis de forma “eficiente y efectiva”, reclamando a su vez reforzar los controles en fronteras críticas.
Desde el ámbito ministerial, el titular de Exteriores, José Manuel Albares, ha apuntado directamente a la desinformación como detonante de los acontecimientos. El ministro ha denunciado que “hubo una sincronización de la internacional reaccionaria que con mucha rapidez salió a amplificar lo que estaba ocurriendo y también a difundir mentiras y falsas noticias sobre el espacio Schengen”.
La crisis deja abierta una intensa confrontación política en torno a la previsión y la seguridad fronteriza, mientras el Gobierno defiende la actuación de sus dispositivos y Bruselas ofrece su respaldo operativo para evitar nuevos episodios similares en los enclaves norteafricanos.