Un nuevo estudio de la Universidad de Texas en Austin (Estados Unidos), presentado en NUTRITION 2026, desmonta uno de los mitos más repetidos sobre el desayuno: incorporarlo a la rutina diaria de los adolescentes no eleva las calorías totales que consumen, pero sí mejora de forma notable la calidad de su alimentación.
La investigación contó con 128 adolescentes de entre 14 y 21 años que solían saltarse el desayuno. Se les dividió en tres grupos —sin desayuno, desayuno con proteína normal y desayuno alto en proteína— y se controló su ingesta real durante tres periodos de tres días, con un cumplimiento superior al 90%.
Aunque los tres grupos consumieron una cantidad similar de calorías diarias, quienes desayunaban incorporaban más fibra, hierro, zinc y colina, y reducían su consumo de dulces y azúcares añadidos, sobre todo en el grupo con más proteína. La autora principal, Emma Rose Brown, resume así el objetivo del estudio: «Queríamos comprobar si consumir un desayuno rico en proteínas aumentaría la ingesta de nutrientes y promovería una alimentación más saludable a lo largo del día».
Precisamente el dato de que sumar una comida más no aumenta las calorías totales tiene una lectura que va más allá de la nutrición adolescente. Entre las personas con un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) es habitual la creencia de que comer más veces al día conduce inevitablemente a engordar, lo que alimenta la tendencia a saltarse comidas como forma de «controlar» la ingesta. Los especialistas señalan esta conducta como una señal de alerta en los TCA, y datos como los de este estudio contradicen una de las creencias más arraigadas en estos trastornos.