Ceuta vive una de las mayores crisis migratorias de los últimos años después de que miles de personas cruzaran desde Marruecos en una jornada marcada por la tensión en la frontera del Tarajal. La llegada continuada de inmigrantes ha obligado a las autoridades de la ciudad autónoma a activar la máxima alerta ante el colapso de los recursos de acogida y la presión sobre los servicios de emergencia y las fuerzas de seguridad.
Durante el día se registraron numerosos cruces tanto a pie como a nado, con escenas de gran confusión en la zona fronteriza. Muchos de los recién llegados lograron superar los dispositivos de control y dirigirse hacia el interior de la ciudad, mientras la Guardia Civil y los equipos de rescate trataban de atender a personas con síntomas de agotamiento o lesiones tras la travesía.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha reclamado al Gobierno una respuesta urgente y coordinada, solicitando la declaración de una emergencia nacional y un mando único para gestionar una situación que considera insostenible. El Ejecutivo central, por su parte, ha reforzado la coordinación entre ministerios y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tiene previsto desplazarse a la ciudad para evaluar la evolución de la crisis sobre el terreno. Mientras tanto, España y Marruecos mantienen contactos para reforzar la cooperación fronteriza y contener nuevas entradas irregulares.