El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Cantabria ha confirmado este martes que el informe preliminar de las autopsias del doble crimen de Hinojedo, cometido en marzo de 2024, determinó desde un primer momento una causa homicida por estrangulación en ambos casos. Los cuerpos sin vida de una mujer de 81 años y su hijo de 41 fueron hallados en su domicilio del barrio Darío Pedrajo con evidentes signos de violencia extrema.
Inicialmente, la investigación barajó la hipótesis de un parricidio seguido de suicidio, sugiriendo que el hijo había matado a su madre, que sufría problemas de salud, antes de quitarse la vida. Sin embargo, las evidencias forenses y la inspección ocular cambiaron el rumbo de las pesquisas al descubrir que él apareció ahorcado en el cobertizo, mientras que ella presentaba marcas en el cuello compatibles con un cable o cuerda.
El avance definitivo se produjo gracias al análisis biológico realizado en la escena del crimen por la Guardia Civil, que encontró restos de ADN ajenos al entorno de los fallecidos y que no constaban en ninguna base de datos policial. Tras meses de intensas indagaciones, los agentes lograron identificar a un hombre de 28 años, vecino de Miengo, que había realizado trabajos de instalación y reparaciones en la vivienda a finales de 2023.
El cotejo genético dio un resultado positivo concluyente, lo que permitió detener al sospechoso, quien terminó confesando los hechos ante los investigadores y ante el juez. Tras su puesta a disposición judicial en Torrelavega, el magistrado decretó su ingreso inmediato en prisión provisional por su presunta implicación en un doble delito de homicidio.
Este giro radical en la instrucción judicial esclarece un suceso que conmocionó a la localidad cántabra y demuestra la efectividad de las pruebas científicas avanzadas en la resolución de crímenes complejos. La causa continúa su curso en el Tribunal de Instancia de Torrelavega a la espera de completar las diligencias necesarias para la apertura del juicio oral.