España ha pasado del golpe más doloroso a tocar el cielo en menos de cuatro años. La eliminación ante Marruecos en Catar 2022, tras una tanda de penaltis para olvidar, dejó la sensación de que el modelo se había agotado. El equipo tenía el balón, pero le faltaban velocidad, profundidad y capacidad para hacer daño.
La llegada de Luis de la Fuente abrió una etapa distinta. Aunque la derrota frente a Escocia generó dudas, el seleccionador mantuvo su apuesta y logró construir un grupo unido, joven y competitivo. La conquista de la Liga de Naciones en 2023 fue el primer impulso de una generación que terminó de confirmarse con el título de la Eurocopa 2024.
España conservó su gusto por la posesión, pero añadió verticalidad, desborde y valentía gracias a futbolistas como Lamine Yamal y Nico Williams, acompañados por la experiencia de los veteranos. Esa mezcla permitió al equipo recuperar la confianza y convertirse de nuevo en una referencia mundial.
En el Mundial de 2026, la selección demostró que también sabía sufrir. Tras superar a Portugal y Francia, derrotó a Argentina en la final y conquistó su segunda estrella. El desencanto de Catar quedó atrás: España volvió a creer, se reinventó y recuperó la ilusión.