Una investigación del Centro Nacional de Epidemiología (CNE-ISCIII) ha revelado un aumento preocupante en la incidencia de sífilis congénita en España, registrando 40 casos confirmados entre 2016 y 2024. Los datos subrayan una disparidad significativa: dos tercios de los bebés afectados nacieron de madres extranjeras, un grupo que representa apenas una cuarta parte del total de los embarazos en el país, lo que sugiere importantes lagunas en la atención prenatal de este colectivo.
El estudio apunta que la vulnerabilidad social, la menor edad materna y la condición migratoria son determinantes en este incremento. A diferencia de la media nacional, las madres cuyos bebés contrajeron la infección presentaban edades significativamente más tempranas —una mediana de 25 años en mujeres nacidas fuera de España y de 21,5 en las nacidas en nuestro país—, lo que sitúa a estos perfiles como una señal de alerta para los servicios sanitarios.
La sífilis congénita, causada por la bacteria Treponema pallidum, es una patología grave pero totalmente prevenible mediante el cribado sistemático durante la gestación. El análisis advierte que las complicaciones superan el 20% de los casos y los índices de hospitalización alcanzan el 80%. Los expertos recalcan que el éxito reside en el diagnóstico precoz y en asegurar que todas las gestantes, independientemente de su situación administrativa, reciban el tratamiento y seguimiento adecuados.
Ante este escenario, y en consonancia con la tendencia al alza observada en toda la Unión Europea, el informe del ISCIII urge a reforzar las estrategias de detección en el primer y tercer trimestre de embarazo. Fortalecer el Sistema Nacional de Salud para garantizar que el cribado llegue a las poblaciones más vulnerables es, según los investigadores, el único camino eficaz para frenar la transmisión de una enfermedad que puede evitarse con un control clínico oportuno.