La mayoría de los hombres que padecen disfunción eréctil presenta también problemas relacionados con su salud cardiovascular y metabólica. Así lo revela un estudio realizado en España con más de 6.000 pacientes, que concluye que el 74,8% de los afectados tiene sobrepeso u obesidad. Además, cerca del 40% sufre hipertensión, un tercio presenta colesterol elevado y casi uno de cada cuatro convive con diabetes.
Los especialistas destacan que estos datos muestran que la disfunción eréctil puede ser mucho más que un problema de carácter sexual. En muchos casos, constituye una señal de alerta que permite detectar enfermedades que afectan al corazón, la circulación o el metabolismo antes de que aparezcan complicaciones más graves.
El estudio también refleja que los pacientes tardan, de media, casi cinco años en acudir al médico desde que aparecen los primeros síntomas, un retraso que puede dificultar tanto el tratamiento como el diagnóstico precoz de otras patologías asociadas.
En cuanto a las opciones terapéuticas, la investigación apunta que las ondas de choque de baja intensidad pueden mejorar la función eréctil en determinados pacientes, reforzando su papel como una alternativa cada vez más utilizada en medicina sexual.
Los expertos insisten en la importancia de consultar cuanto antes ante cualquier alteración de la función eréctil, ya que un diagnóstico temprano no solo favorece el tratamiento, sino que también puede ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares y mejorar la salud general del paciente.