Un estudio europeo liderado por investigadores españoles ha puesto de manifiesto una importante carencia en el seguimiento de las personas con VIH y hepatitis B. Aunque la mayoría de estos pacientes reúne los requisitos para someterse a controles periódicos destinados a detectar de forma precoz el cáncer de hígado, solo alrededor de uno de cada cuatro recibe el cribado recomendado por las guías clínicas internacionales.
La investigación, publicada en la revista Clinical Infectious Diseases, analizó la situación de más de 1.300 pacientes de varios países europeos. Tras evaluar los casos, los especialistas comprobaron que el 88% cumplía los criterios para entrar en programas de vigilancia del carcinoma hepatocelular, el tipo más frecuente de cáncer primario de hígado. Sin embargo, únicamente el 28% estaba siendo controlado conforme a las recomendaciones médicas.
Los expertos recuerdan que, aunque los tratamientos actuales permiten controlar eficazmente la hepatitis B y el VIH, el riesgo de desarrollar un tumor hepático no desaparece por completo. Por ello, las revisiones mediante ecografías cada seis meses son fundamentales para detectar posibles lesiones en fases tempranas, cuando las opciones de tratamiento y supervivencia son mucho mayores.
El estudio también revela diferencias según el perfil de los pacientes. Mientras las personas con cirrosis acceden con mayor frecuencia a estos programas de vigilancia, quienes no presentan esta complicación, pero sí otros factores de riesgo, quedan con más frecuencia fuera del seguimiento.
Los investigadores consideran prioritario mejorar la identificación de los pacientes candidatos al cribado e integrar estos controles en la atención habitual. Entre las medidas propuestas figuran la implantación de alertas automáticas en las historias clínicas electrónicas y una mayor coordinación entre Atención Primaria, especialistas en enfermedades infecciosas y hepatólogos para evitar diagnósticos tardíos.