Los grandes escritores son, al mismo tiempo, acertados profetas. Para la circunstancia de hoy podía perfectamente Lope de Vega haber escrito estos versos que se ajustan, medidos, a la cintura de España:
“Pobre barquilla mía,/ entre peñascos rota, / sin velas desvelada, /y entre las olas sola”.
“¿Adónde vas perdida? / ¿Adónde, di, te engolfas? / Que no hay deseos cuerdos / con esperanzas locas”.
Aún quedan astillas en la madera del barco de un Gobierno que nos lleva al naufragio. A los ciudadanos nos toca señalar, con la mayor prudencia posible, el grosor de los errores que en las diferentes etapas administrativas se han ido sucediendo. Rajoy, sin ir más lejos, con su mayoría absoluta, debió hacer lo que no hizo, remediando leyes susceptibles de ser manipuladas. Prefirió la desgana.
Hoy el Presidente no convoca elecciones porque fuera hace mucho frío y se quedaría solo entre la soledad de las olas perdidas… “que no hay deseos cuerdos con esperanzas locas”.
Pedro Villarejo