El doctor José Luis Calleja, jefe de Gastroenterología del Hospital Puerta de Hierro, ha defendido en el Congreso la necesidad de aplicar políticas fiscales que incrementen el precio del alcohol para reducir su consumo, señalando que, junto a la innovación terapéutica, «son necesarias políticas de financiación y, sobre todo, fiscales en relación con el alcohol, ya que su consumo reduce de forma muy importante la carga de enfermedad hepática».
Esta postura es compartida por la Dirección General de Salud Pública, cuya responsable, Pilar Aparicio, ha subrayado que «es un sector económico potente, pero no puede ser que esté por encima de la salud», instando a una unidad ciudadana para abordar este problema.
Además del alcohol, los expertos han alertado sobre el impacto de la esteatosis hepática metabólica, derivada de las altas tasas de obesidad y sobrepeso.
El director científico de la Cohorte Cantabria, Javier Crespo, ha incidido en la necesidad de regular el etiquetado y la publicidad de los alimentos ultraprocesados, calificándolos como «productos comerciales destinados al consumo más que como alimentos».
La meta es frenar el crecimiento de estas patologías metabólicas mediante políticas que faciliten el acceso a una alimentación saludable, especialmente entre la población joven.
En el ámbito de las enfermedades minoritarias, como la hepatitis Delta y la colangitis biliar primaria, Calleja ha reclamado la implantación sistemática de cribados para evitar diagnósticos tardíos.
El especialista advirtió sobre las actuales trabas administrativas: «Tenemos restricciones a nivel de todo el territorio nacional para tratar a los pacientes con fases menos avanzadas. Tenemos que ser capaces de hacer llegar la innovación terapéutica también a los pacientes que no presentan enfermedad hepática avanzada, precisamente para evitar que progresen».
Beatriz Domínguez-Gil, directora de la Organización Nacional de Trasplantes, ha revelado que en 2025 se descartaron más de 600 hígados para trasplante debido a patologías derivadas de hábitos poco saludables, lo que calificó como datos «preocupantes».
A pesar de este panorama, destacó el éxito del tratamiento contra la hepatitis C, que ha logrado reducir significativamente la lista de espera, demostrando que «hay pocas políticas sanitarias que ilustren tan claramente cómo una estrategia de salud pública puede traducirse en un beneficio directo para los pacientes».