El criterio fundamental para decidir si se debe acudir a Urgencias reside en observar la aparición, evolución e impacto de los síntomas en el estado general del paciente. El doctor Marra Marcozzi explica que, mientras las molestias leves que permiten mantener la actividad pueden esperar a una cita médica, los síntomas bruscos o que generan un deterioro evidente requieren una valoración rápida, ya que en muchas patologías «el tiempo condiciona las opciones de tratamiento».
Es imprescindible acudir a Urgencias —o llamar directamente a emergencias— ante señales claras de gravedad como dolor torácico opresivo, dificultad respiratoria marcada, pérdida de consciencia, convulsiones, hemorragias incontrolables o signos compatibles con un ictus. El especialista advierte que, ante estos cuadros, «esperar en casa puede reducir drásticamente las opciones de recuperación», por lo que la actuación debe ser inmediata.
Por el contrario, existen situaciones de malestar agudo que no revisten gravedad y que son ideales para los servicios de atención continuada, especialmente fuera del horario habitual. Casos como una fiebre persistente, una infección respiratoria leve o heridas que necesitan puntos pero no presentan sangrado abundante pueden resolverse en estos centros sin necesidad de saturar el servicio de urgencias hospitalarias.
El experto subraya que bajo ninguna circunstancia se debe esperar si el cuadro clínico empeora con rapidez, como cuando un síntoma impide caminar, hidratarse o hablar con normalidad. Además, se debe extremar la precaución con personas vulnerables, como niños pequeños, ancianos, mujeres embarazadas o pacientes con enfermedades crónicas, donde una sintomatología aparentemente leve debe ser evaluada con mayor celeridad.
Finalmente, el doctor destaca la importancia de una buena comunicación con el personal sanitario: explicar detalladamente cuándo empezó el síntoma, cómo ha evolucionado y qué medicación se ha ingerido ayuda a estratificar el riesgo. En caso de dolor en el pecho, mareos intensos o falta de aire, la recomendación principal es contactar con los servicios de emergencia (112) y evitar realizar el traslado al centro hospitalario por medios propios.