Los conciertos de Bad Bunny en España han generado un fenómeno que va mucho más allá de la música. Mientras miles de jóvenes comparten vídeos de maquillaje, estilismos y preparativos para acudir a sus espectáculos, otro elemento del show se ha convertido en protagonista de una creciente polémica: La Casita, un escenario secundario reservado para invitados y un reducido grupo de fans seleccionadas durante el evento.
En las últimas semanas se han multiplicado en redes sociales los vídeos que explican cómo aumentar las posibilidades de ser una de las elegidas para acceder a este espacio. Bajo el formato de los populares get ready with me, numerosas jóvenes muestran sus looks, recomiendan prendas inspiradas en la estética caribeña y comparten consejos para llamar la atención de los encargados de realizar la selección.
Según relatan asistentes al concierto, varios miembros de la organización recorren la pista y determinadas zonas de las gradas observando al público. Algunas de las personas elegidas son invitadas a trasladarse a La Casita, donde permanecen hasta la llegada del artista durante una parte concreta del espectáculo.
La práctica ha despertado críticas por el perfil de las chicas seleccionadas. En redes sociales, numerosos usuarios denuncian que la mayoría de fans responde a un patrón físico muy concreto: mujeres jóvenes, con una estética similar y ajustadas a los cánones tradicionales de belleza. Esta percepción ha alimentado el debate sobre la imagen femenina que proyecta el espectáculo de Bad Bunny.
Las críticas resultan especialmente llamativas porque apuntan a la figura del cantante que, en los últimos años, ha sido reconocido por posicionamientos considerados progresistas en asuntos sociales y de género. Algunos usuarios cuestionan cómo encaja esta selección con mensajes anteriores del cantante relacionados con la diversidad, la inclusión o la crítica a determinados estereotipos de belleza.
Otros, sin embargo, consideran que se trata simplemente de una dinámica habitual en espectáculos musicales y defienden que no es razonable exigir una coherencia absoluta entre cada aspecto de una producción artística y el discurso público de un artista.
La controversia se intensificó tras la difusión de imágenes de La Casita durante varios conciertos. En ese espacio aparecieron personalidades conocidas como Ester Expósito, Ana de Armas, María León o Marta Ortega, junto a influencers, deportistas y las fans seleccionadas por la organización.
Mientras tanto, el debate continúa creciendo en redes sociales, donde conviven quienes ven La Casita como una experiencia exclusiva ligada al reggaeton y quienes consideran que reproduce criterios estéticos que muchos creían superados.