La metformina, uno de los medicamentos más utilizados para tratar la diabetes tipo 2, vuelve a situarse en el centro del debate científico tras un estudio que la relaciona con una mayor longevidad en mujeres. La investigación, desarrollada por científicos estadounidenses y alemanes, apunta a que las mujeres que utilizan este tratamiento presentan menos riesgo de fallecer antes de los 90 años en comparación con aquellas que reciben otros fármacos antidiabéticos.
El trabajo analizó durante más de una década a más de 400 mujeres posmenopáusicas con diabetes tipo 2 en Estados Unidos. Los investigadores observaron que quienes tomaban metformina tenían aproximadamente un 30% menos de riesgo de mortalidad antes de alcanzar edades avanzadas respecto a las pacientes tratadas con sulfonilureas, otro medicamento habitual para controlar la enfermedad.
Los expertos creen que este fármaco podría influir en diversos procesos relacionados con el envejecimiento celular. Algunos estudios previos ya habían señalado que la metformina puede ayudar a reducir el daño en el ADN, mejorar ciertos mecanismos celulares y disminuir la inflamación asociada a la edad.
A pesar de los resultados prometedores, los científicos insisten en que todavía no puede afirmarse que la metformina alargue directamente la vida. El estudio es de carácter observacional, lo que significa que no demuestra una relación causal definitiva entre el medicamento y la longevidad.
Además, la investigación se centró únicamente en mujeres mayores con diabetes tipo 2, por lo que todavía se desconoce si estos posibles beneficios podrían repetirse en hombres o en personas más jóvenes. También influyen otros factores relacionados con el estilo de vida, la salud cardiovascular o el control de la enfermedad.
Los especialistas destacan, sin embargo, que el seguimiento prolongado de las participantes ofrece información muy valiosa sobre los posibles efectos del tratamiento a largo plazo. Por ello, consideran necesario desarrollar nuevos ensayos clínicos más amplios y controlados para confirmar si la metformina podría convertirse en una herramienta útil no solo contra la diabetes, sino también en el ámbito del envejecimiento saludable.