La aldea de El Rocío ha vuelto a vivir una de las noches más intensas y emocionantes de todo el año con el tradicional salto de la reja y la salida en procesión de la Virgen del Rocío, conocida cariñosamente como la ‘Blanca Paloma’. El momento más esperado de la romería se produjo este año a las 3:22 de la madrugada, cuando los almonteños cruzaron la reja del santuario para sacar a hombros a la Virgen entre aplausos, lágrimas y vítores de miles de peregrinos.
Durante horas, fieles llegados desde distintos puntos de Andalucía y de otras regiones españolas permanecieron concentrados frente a la ermita esperando ese instante único. La emoción fue creciendo a medida que avanzaba el tradicional Rosario de Hermandades, uno de los actos más simbólicos de la celebración rociera. Las 127 hermandades filiales recorrieron las calles de la aldea siguiendo el orden histórico establecido antes de llegar al santuario.
El salto de la reja representa mucho más que una tradición religiosa. Para los vecinos de Almonte, supone una muestra de identidad, historia y profundo sentimiento hacia la Virgen del Rocío. Son ellos quienes tienen la responsabilidad de portar el paso durante una procesión que se prolonga durante horas por las calles de la aldea.
La salida de la Virgen también marca uno de los momentos más importantes para las hermandades, que esperan el paso de la imagen frente a sus casas después de varios días de camino y peregrinación. Además, el dispositivo de seguridad desplegado durante la madrugada ha sido fundamental debido a la enorme concentración de personas en torno a la ermita.
La romería de 2026 adquiere además un significado especial tras el anuncio del próximo Año Jubilar del Rocío, un acontecimiento que refuerza aún más la dimensión espiritual y cultural de esta histórica celebración andaluza.