Una persecución marítima en aguas de Almería terminó con una patrullera del Servicio de Vigilancia Aduanera embestida por una narcolancha durante un operativo contra el narcotráfico. El incidente, ocurrido durante la pasada noche lejos de la costa almeriense, volvió a poner de manifiesto el alto nivel de riesgo al que se enfrentan los agentes que luchan contra las redes criminales en el mar.
Según fuentes de la Agencia Tributaria, la embarcación sospechosa transportaba numerosas petacas de combustible destinadas al llamado petaqueo, una práctica utilizada para abastecer de gasolina a otras narcolanchas que participan en el tráfico de drogas.
Afortunadamente, ninguno de los funcionarios que viajaban en la patrullera resultó herido, aunque la embarcación oficial sufrió daños materiales importantes después del impacto.
El episodio se produce además pocos días después de otro grave suceso relacionado con el narcotráfico marítimo, en el que fallecieron dos agentes de la Guardia Civil durante una persecución en aguas de Huelva.
El operativo tuvo lugar durante la noche, cuando los agentes detectaron una embarcación sospechosa navegando en aguas alejadas de la costa de Almería. La lancha transportaba combustible destinado presuntamente a apoyar las operaciones de otras narcolanchas dedicadas al transporte de droga.
Durante la persecución, la situación se volvió especialmente tensa cuando la embarcación sospechosa terminó embistiendo a la patrullera del Servicio de Vigilancia Aduanera.
El impacto provocó daños en una de las ventanillas laterales próximas al puente de mando. Aunque únicamente quedó destruido el cristal y no hubo heridos, el choque evidenció el enorme peligro que suponen este tipo de intervenciones marítimas.
Tras el incidente, los ocupantes de la narcolancha consiguieron escapar utilizando una segunda embarcación neumática de apoyo que participaba en la operación de forma coordinada.
La lancha interceptada finalmente no pudo ser remolcada hasta puerto, complicando todavía más el resultado del operativo policial.
Los agentes continúan investigando la identidad de los responsables y su posible relación con redes dedicadas al tráfico de drogas en el sur de España.
El caso ha vuelto a poner el foco sobre el crecimiento del llamado petaqueo, el sistema de abastecimiento de combustible utilizado por las narcolanchas para poder realizar largas travesías y operaciones de transporte de droga.
Según explicó Francisco Mena, esta actividad se ha convertido en un nuevo negocio dentro del entorno del narcotráfico y representa una señal clara del aumento de embarcaciones ilegales operando en el litoral andaluz.
Las autoridades llevan tiempo alertando del incremento de la violencia y la sofisticación de las organizaciones criminales que utilizan estas embarcaciones de alta velocidad para mover droga por el Mediterráneo y el Atlántico.
El reciente fallecimiento de dos agentes de la Guardia Civil en Huelva durante otra persecución marítima ha intensificado todavía más la preocupación por la seguridad de los cuerpos policiales que trabajan en estas operaciones.