Vivir emocionado

15 de mayo de 2026
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Combinar las emociones con la razón, de vez en cuando, sería para todos un consuelo

Todos usamos la emoción como la manera más natural de estremecerse ante los imprevistos. La emoción nos ayuda a que  los sufrimientos, por ejemplo, se alejen cuando la ausencia de quienes  los provocan son advertidos de que pronto regresarán a nuestras vidas. A veces los sentimientos son una provocación del alma para contrastar la felicidad. Junto a la razón se vuelven indispensables para la navegación de los tiempo. Lo malo es cuando las emociones se imponen a la razón más razonable y es entonces cuando el diálogo ha perdido su turno luminoso.

Vivir solamente emocionado es convertir en irreal la vida y disfrazarla de sueños imposibles, sin más argumento que un pálpito escuchado en duermevelas consentidas.

Únicamente cuando se llega a los extremos de la emoción se puede seguir votando al PSOE, con un 23 por ciento de entregados a ciegas a la causa común de la irreverencia colectiva.

…Combinar las emociones con la razón, de vez en cuando, sería para todos un consuelo. Y para la verdad, una certidumbre de que sigue viva y esperanzada.

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