¿Merece la pena irse de España? La gran duda de una generación ahogada por los bajos sueldos y la imposibilidad de llegar a fin de mes

14 de mayo de 2026
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Multitud de gente. | Freepik

Aunque el salario mínimo ha subido con fuerza en los últimos años, el encarecimiento de la vida sigue reduciendo el poder adquisitivo de las familias

Comparar salarios y coste de vida entre distintos países se ha convertido en una práctica cada vez más habitual entre muchos españoles, asfixiados por los bajos sueldos, el encarecimiento constante de los gastos básicos y las dificultades para llegar a fin de mes. Sin embargo, tener un sueldo más alto ya no garantiza necesariamente vivir mejor. El precio de la vivienda, la cesta de la compra, la gasolina o la electricidad han transformado la economía doméstica y han provocado que cada vez más trabajadores busquen oportunidades fuera de su país. España es uno de los casos más llamativos: aunque el salario mínimo ha subido con fuerza en los últimos años, el encarecimiento de la vida sigue reduciendo el poder adquisitivo de las familias.

En 2026, el salario mínimo interprofesional en España se sitúa en 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas, es decir, 17.094 euros anuales. Francia, en cambio, mantiene uno de los salarios mínimos más elevados de Europa occidental: el SMIC francés supera los 1.800 euros brutos mensuales en 12 pagas gracias a un salario mínimo horario de 12,02 euros. Sobre el papel, un trabajador francés cobra bastante más que uno español.

Francia versus España

Sin embargo, la gran pregunta no es cuánto se cobra, sino cuánto queda realmente después de pagar los gastos básicos. En España, una cesta de la compra mensual para una familia media ronda entre 350 y 500 euros dependiendo de la ciudad. En Francia, el mismo gasto puede situarse fácilmente entre 500 y 700 euros. También existen diferencias importantes en los servicios básicos: la electricidad en Francia suele ser más barata gracias al peso de la energía nuclear, mientras que la gasolina resulta habitualmente más cara que en España debido a la presión fiscal. En vivienda ocurre lo contrario: aunque París es una de las ciudades más caras de Europa, muchas ciudades medianas francesas ofrecen salarios relativamente altos con alquileres más estables que los españoles.

España presenta además un problema estructural: el precio de la vivienda ha crecido mucho más rápido que los salarios. En ciudades como Madrid o Barcelona, comprar una vivienda media ya supera ampliamente los 300.000 euros, mientras que los salarios continúan lejos de los niveles del norte de Europa. Muchos jóvenes destinan más del 40% de sus ingresos al alquiler. Algunos estudios y debates ciudadanos muestran que en España el alquiler medio consume cerca del 70% del sueldo medio, frente al 46% en Francia o el 43% en Alemania.

Nueva York versus Madrid

La diferencia se vuelve todavía más extrema al comparar Madrid con Nueva York. Un trabajador madrileño con un sueldo medio puede cobrar entre 2.000 y 2.500 euros netos mensuales, mientras que en Nueva York los salarios son muy superiores y superan con facilidad los 5.000 dólares mensuales en sectores cualificados. Sin embargo, vivir en Manhattan o Brooklyn implica asumir alquileres que pueden superar los 3.500 o 4.000 dólares al mes por un apartamento pequeño. La cesta de la compra en Nueva York también multiplica los precios españoles: productos básicos como leche, huevos, carne o fruta cuestan entre un 50% y un 120% más que en Madrid. Comer fuera, utilizar transporte privado o pagar seguros médicos dispara todavía más el gasto mensual.

Aun así, muchos profesionales continúan emigrando porque, pese al altísimo coste de vida, la capacidad de ahorro sigue siendo mayor en ciudades estadounidenses o en países del norte de Europa. El problema español no es únicamente salarial, sino la dificultad para generar patrimonio. En países como Francia, Alemania o Países Bajos, los salarios permiten ahorrar más rápidamente y acceder antes a una vivienda. En España, en cambio, cada vez más jóvenes retrasan la emancipación o dependen de compartir piso incluso con empleos estables.

Países de Europa con el salario mínimo más alto

La clasificación europea de salarios mínimos en 2026 refleja claramente esta desigualdad económica creciente. Luxemburgo continúa liderando Europa con un salario mínimo superior a los 2.600 euros mensuales, seguido por Irlanda, Países Bajos, Alemania y Bélgica. Francia se mantiene entre los países con mejores salarios mínimos de Europa occidental, mientras que España ocupa ya una posición intermedia-alta dentro de la Unión Europea gracias a las últimas subidas del SMI. Aun así, el incremento de los precios reduce parte de ese avance y mantiene abierto el debate sobre quién vive realmente mejor: quien cobra más o quien puede permitirse ahorrar después de pagar todas sus facturas.

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