J. Craig Venter, figura capital de la ciencia contemporánea, ha fallecido a los 79 años en San Diego tras una breve hospitalización debida a complicaciones de un tratamiento contra el cáncer. El Instituto J. Craig Venter (JCVI) confirmó el deceso del hombre que desafió las convenciones científicas al liderar, desde el sector privado, la carrera por descifrar el genoma humano en 1999, compitiendo de tú a tú con el consorcio público internacional.
Ganador del Premio Príncipe de Asturias en 2021, Venter no solo mapeó nuestro ADN, sino que fue pionero en la biología sintética al crear la primera célula bacteriana controlada por un genoma sintetizado químicamente. Este hito demostró que la vida podía diseñarse digitalmente y activarse en una célula viva, lo que Anders Dale, presidente del JCVI, calificó como una muestra de su capacidad para «actuar con decisión y construir lo que aún no existe».
Su carrera estuvo marcada por una innovación constante, desde el uso de etiquetas de secuencias expresadas para identificar genes rápidamente hasta la publicación del primer genoma humano diploide de alta calidad. Sus equipos demostraron la importancia de capturar la variación genética heredada de ambos progenitores, un paso crucial que permitió que la biología entrara plenamente en la era digital y personalizada.
Más allá del laboratorio, Venter exploró los océanos con la expedición Sorcerer II, utilizando la metagenómica para descubrir millones de genes nuevos y ampliar el conocimiento sobre el microbioma planetario. Sus investigaciones revelaron una diversidad microbiana hasta entonces desconocida, profundizando en cómo estos organismos influyen en los sistemas de la Tierra y en el equilibrio de los ecosistemas globales.
Como empresario incansable, fundó compañías como Synthetic Genomics y Human Longevity para convertir sus hallazgos en herramientas prácticas para la salud pública. Su fallecimiento cierra un capítulo fundamental de la genómica, pero su legado perdurará a través de la misión de su instituto de «promover la ciencia y colaborar ampliamente para convertir el conocimiento en impacto social», tal como él siempre defendió.