El balance de víctimas por los ataques de Israel en Líbano sigue aumentando y ya supera los 2.500 muertos desde el inicio de la actual escalada, según datos oficiales de las autoridades libanesas.
El Ministerio de Sanidad ha cifrado en 2.521 los fallecidos y en más de 7.800 los heridos desde el 2 de marzo, en una ofensiva que continúa pese al alto el fuego vigente, prorrogado recientemente tras contactos diplomáticos impulsados por Donald Trump.
Los bombardeos se han mantenido en distintas zonas del sur del Líbano. En las últimas horas, al menos una persona ha muerto en un ataque en Qlailé, cerca de Tiro, mientras que otro bombardeo en el distrito de Marjayún ha dejado dos fallecidos y varios heridos, pertenecientes a una misma familia.
La actual crisis se enmarca en la reactivación del conflicto entre Israel y el partido-milicia chií Hezbolá, que intensificó sus acciones tras los ataques lanzados por Israel y Estados Unidos contra Irán a finales de febrero.
Pese a la prórroga de la tregua por tres semanas, la situación sobre el terreno sigue siendo extremadamente frágil, con continuos intercambios de fuego y víctimas civiles que mantienen la tensión en niveles elevados.