Casi la mitad de los jóvenes de entre 26 y 34 años que viven con sus padres en España lo hacen por motivos económicos, principalmente por la imposibilidad de alquilar o comprar una vivienda, según la última Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística.
En concreto, el 47,3% de quienes siguen en el hogar familiar asegura que no puede asumir el coste de independizarse: un 34,6% no puede pagar un alquiler y un 12,7% tampoco acceder a la compra. Solo una minoría afirma quedarse por elección.
El estudio refleja además que el 67,1% de los jóvenes de entre 18 y 34 años continúa viviendo con sus progenitores, una cifra que supera el 90% entre los menores de 25 años. En el grupo de 26 a 34 años, la dependencia es mayor entre los hombres que entre las mujeres.
Los ingresos marcan una clara diferencia: más de la mitad de los jóvenes con rentas bajas sigue en casa, frente a menos de un tercio entre quienes superan los 24.000 euros anuales. Entre los que tienen menos recursos, casi uno de cada dos señala directamente la imposibilidad económica como principal barrera.
El informe también apunta al precio de la vivienda como el gran obstáculo estructural. Dos de cada tres personas que buscaron casa en el último año sin éxito lo atribuyen al coste excesivo, muy por encima de otros factores como las condiciones exigidas o la falta de oferta adecuada.
Por territorios, Baleares, Madrid y Canarias concentran los mayores niveles de demanda insatisfecha, mientras que Extremadura y Castilla-La Mancha presentan los porcentajes más bajos.
El acceso a la vivienda se consolida así como uno de los principales problemas para la emancipación juvenil, con un mercado tensionado que dificulta cada vez más dar el paso hacia la independencia.