Madrid se tiñó de Jerez este viernes en una cita que quedará marcada en la memoria de los miles de seguidores de Los Delinqüentes. Tras 15 años de separación, El Canijo de Jerez y El Ratón regresaron a los escenarios para celebrar el cuarto de siglo de su álbum debut, El sentimiento garrapatero que nos traen las flores. El Movistar Arena, con el cartel de sold out colgado desde hace meses, vibró durante casi tres horas con el sonido flamenco-rock que definió a toda una generación a principios de los 2000.
El concierto estuvo marcado por la presencia espiritual de Miguel Ángel Benítez, Er Migue, el tercer integrante de la banda fallecido en 2004. A través de imágenes en las pantallas y su voz sincronizada con la música en directo, el grupo rindió un tributo constante a su figura. En uno de los momentos más emocionantes del inicio, El Canijo se dirigió a un público entregado preguntando: «¿No sentís el corazón blandito? Nuestro compadre Migue está esta noche aquí con nosotros y eso vale millones, familia».
Fieles al aniversario que los convocaba, la banda interpretó las 15 canciones de su primer disco siguiendo el orden original del álbum. Himnos como El aire de la calle, A la luz del Lorenzo o Nube de pegatina fueron coreados al unísono, transportando a los asistentes a los orígenes del grupo. La velada contó además con invitados de lujo como Tomasito, que puso el toque de bulería pura con Tartarichi, y Albertucho, quien se unió a la formación bautizada como La banda del Ratón.
Durante el show, la banda no quiso pasar por alto la actualidad política ni las pérdidas recientes del panorama musical nacional. Tras interpretar Mis condiciones pajareras, el vocalista lanzó un mensaje contundente: «Nosotros siempre decimos que hay que hacer el amor y no la guerra y, por supuesto, Palestina libre». Asimismo, dedicaron un espacio solemne a Robe Iniesta, fallecido el pasado diciembre, versionando en clave flamenca La vereda de la puerta de atrás mientras el recinto coreaba el nombre del líder de Extremoduro.
El fin de fiesta fue una explosión de energía con la aparición de Muchachito Bombo Infierno y El Langui, quienes ondearon una bandera pirata durante la interpretación de Pirata del Estrecho. Entre bailes y el júbilo de temas como La primavera trompetera, El Canijo cerró la noche con un deseo compartido por todos los allí presentes: «Otros 25 más». Fue el broche de oro a una reunión que demostró que el legado garrapatero sigue más vivo y vigente que nunca en la capital.