El porcentaje de la renta que los españoles dedican al IRPF ha alcanzado un nuevo récord histórico. El tipo efectivo del impuesto se situó en el 15,1% el último año, el nivel más alto desde que existen registros, según el informe anual de recaudación publicado por la Agencia Tributaria.
Esta subida no es puntual, sino parte de una tendencia sostenida desde la última gran reforma del IRPF en 2015. En ese periodo, el tipo efectivo ha aumentado tres puntos, pasando del 12,1% al actual 15,1%. Si se suma la tributación sobre el consumo, como el IVA, la carga total alcanza el 16,2%.
El incremento de la recaudación se explica en parte por el aumento de los salarios y las pensiones, que elevaron las rentas familiares un 7,2%. Sin embargo, las obligaciones tributarias crecieron aún más, un 10,9%, lo que evidencia un mayor esfuerzo fiscal por parte de los contribuyentes.
A pesar de esta subida de ingresos, los salarios no han mejorado en términos reales. Según datos de la OCDE, el sueldo medio ha perdido un 3,7% de poder adquisitivo debido a la inflación, lo que significa que los ciudadanos pagan más impuestos sin haber mejorado su nivel de vida.
Esta situación se debe, en gran medida, a que el IRPF no se ha adaptado a la inflación desde 2015. La falta de actualización de los tramos y deducciones provoca que más contribuyentes paguen proporcionalmente más. No obstante, ajustar el impuesto implicaría una reducción de ingresos públicos en un contexto de creciente gasto y exigencias fiscales desde la Unión Europea.