La deuda de las administraciones públicas españolas ha marcado un nuevo hito histórico en febrero de 2026 al alcanzar los 1,723 billones de euros. Según los datos publicados este miércoles por el Banco de España, esta cifra supone un incremento interanual del 4,7%. Este nuevo pico supera el anterior récord registrado en septiembre, consolidando una tendencia al alza en términos absolutos, con un repunte mensual del 1% respecto a enero.

Paradójicamente, el volumen de deuda sobre el Producto Interior Bruto (PIB) ha mostrado una evolución positiva. Gracias al crecimiento de la economía, el ratio se moderó hasta el 101,2% del PIB, lo que representa una caída de «1,3 puntos porcentuales menos» respecto al mismo periodo del año anterior. Esta tendencia a la baja es la base de las previsiones del Ejecutivo, que estima cerrar este año en el 100,9% y no bajar del umbral del 100% hasta 2027.
Por subsectores, el Estado central sigue siendo el principal motor del endeudamiento, con un saldo de 1,573 billones de euros (un 5,1% más). Destaca también el comportamiento de la Seguridad Social, cuya deuda escaló un 7,9% hasta los 136.181 millones de euros. El informe aclara que este incremento responde a los «préstamos concedidos por el Estado a la Tesorería General de la Seguridad Social para financiar su desequilibrio presupuestario».
En el ámbito territorial, las Comunidades Autónomas elevaron su deuda un 2,9%, situándose en los 345.706 millones de euros, equivalentes al 20,3% del PIB. La nota positiva la ponen las Corporaciones Locales, el único subsector que logró reducir su carga financiera de forma significativa. Los ayuntamientos registraron una deuda de 20.829 millones, lo que supone un «9,3% inferior al importe registrado un año antes».
Pese a la senda descendente proyectada a largo plazo —con un ambicioso objetivo del 76,8% para 2041—, el informe señala una incertidumbre clave. Las proyecciones gubernamentales aún «no especifican cuándo logrará España reducir su deuda por debajo de los niveles prudentes del 60% planteados por Bruselas». Mientras tanto, todos los instrumentos financieros, especialmente los préstamos a largo plazo, siguen mostrando tasas de variación anual positivas.