El cantaor Miguel Poveda estrena en cines Enlorquecido, un documental que no solo recorre la vida y obra de Federico García Lorca, sino que también conecta con la memoria emocional de uno de los grandes referentes de la cultura española. La cinta se presenta como un viaje íntimo por los lugares que marcaron al poeta, desde España hasta ciudades internacionales donde dejó una huella imborrable.
Pero el proyecto ha ido mucho más allá de lo esperado. Durante el proceso, Poveda adquirió un manuscrito vinculado a Diván del Tamarit y, de forma casi inesperada, descubrió en su reverso un poema inédito fechado en 1933. Este hallazgo, titulado Canta el reloj, ha sido recibido por el artista como un auténtico tesoro cultural.
Para Poveda, cualquier rastro de Lorca tiene un valor incalculable. El cantaor defiende que recuperar su obra es una forma de hacer justicia a un autor que fue silenciado durante décadas. En sus palabras, cada nuevo descubrimiento devuelve algo de vida a una figura cuya ausencia sigue marcada por el misterio, ya que ni siquiera se conoce con certeza el paradero de sus restos.
El documental también refleja la admiración internacional que despierta Lorca. Lugares como Buenos Aires, Nueva York o La Habana aparecen como escenarios donde su legado sigue vivo, con una devoción comparable a la de grandes iconos culturales. Este reconocimiento global contrasta con las heridas históricas que aún persisten en España en torno a su figura.
Más allá del cine, el proyecto de Miguel Poveda nace de una motivación profunda: recuperar y reivindicar la memoria de una generación de artistas que fue silenciada. Para el cantaor, existe una deuda pendiente con Lorca y con muchos otros creadores que sufrieron el exilio, la censura o el olvido.
El artista destaca el compromiso social del poeta, especialmente su sensibilidad hacia los colectivos más vulnerables. Considera que su propia identidad y experiencias personales influyeron en su mirada hacia el mundo, desarrollando una empatía que se refleja en toda su obra. Esa dimensión humana es uno de los pilares que Enlorquecido intenta transmitir.
Poveda también pone el foco en la necesidad de preservar el legado de Lorca de manera más visible. Cree que aún hay aspectos de su vida poco conocidos y espacios que no han sido debidamente señalizados o protegidos. Por ello, el documental incluye iniciativas simbólicas, como la colocación de placas en lugares clave de su trayectoria, con el objetivo de construir una especie de mapa emocional del poeta.
Este proyecto no es, sin embargo, un punto final. El cantaor reconoce que su relación con Lorca se ha convertido en una “bendita obsesión”, una búsqueda constante por reconstruir su historia y mantenerla viva. Incluso plantea nuevas iniciativas, como la creación de un monumento que rinda homenaje permanente al escritor.