El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha lanzado una advertencia severa en su último informe Perspectiva Económica Mundial. El organismo señala que la guerra en Irán amenaza con empujar a la economía global hacia una recesión si el conflicto continúa escalando. Ante este panorama de gran incertidumbre, el FMI ha recortado su previsión de crecimiento mundial para 2026 hasta el 3,1%, dos décimas menos de lo proyectado anteriormente.
A pesar del pesimismo global, España emerge como una de las economías más resistentes y dinámicas de Europa. El informe sitúa al país a la cabeza del crecimiento en la región con una previsión del 2,1% para 2026. Esta cifra contrasta significativamente con el modesto 1,1% estimado para el conjunto de la eurozona, consolidando a España como uno de los principales motores económicos del continente.
El dinamismo español destaca frente al estancamiento de las grandes potencias europeas. Mientras España crece por encima del 2%, Alemania apenas alcanzará un 0,8%, Francia un 0,9% e Italia se quedará en un residual 0,5%. Estas proyecciones reflejan una brecha de crecimiento considerable en un momento en que Europa enfrenta una desaceleración generalizada y una recuperación calificada por el FMI como «frágil».
La principal causa de esta revisión a la baja es el impacto energético derivado de las tensiones en Oriente Próximo. El FMI alerta de que el encarecimiento de la energía y los problemas en el transporte global están disparando la inflación, que podría alcanzar el 4,4% este año. En el escenario más optimista dentro de la crisis, el petróleo se estabilizaría en torno a los 100 dólares, pero el gas podría encarecerse hasta un 160%.
Sin embargo, el organismo no descarta un escenario adverso donde el crudo supere los 110 dólares por barril. En tal caso, la inflación global escalaría hasta el 5,8%, castigando con dureza a las economías emergentes. Si el crecimiento mundial cayera por debajo del 2%, se entraría en un terreno que históricamente ha estado vinculado a crisis económicas profundas y sistémicas a nivel global.
Finalmente, el FMI insiste en que la recuperación mundial pende de un hilo y depende directamente de la evolución geopolítica. Aunque España mantiene su vigor, no es inmune a las presiones inflacionistas y a los costes energéticos. La institución recomienda cautela y preparación ante una posible crisis que frene el crecimiento mundial hasta el 2,5% en el corto plazo si no se estabilizan las tensiones internacionales.