Un equipo de investigadores de la Universidad de Oklahoma y la Universidad de Tulsa ha identificado algunos de los factores que explican por qué las pesadillas pueden repetirse en los niños y ha propuesto un modelo para ayudar a romper ese ciclo.
El estudio, publicado en la revista científica Frontiers in Sleep, plantea un enfoque denominado DARC-NESS que analiza tanto los mecanismos que favorecen la repetición de estos sueños desagradables como las posibles estrategias para frenarlos.
Según la psicóloga Lisa Cromer, profesora en la Universidad de Tulsa y una de las autoras del trabajo, la reacción del propio niño ante la pesadilla puede ser clave para que vuelva a repetirse. “La forma en que responden a esos sueños puede mantener el problema en el tiempo”, explica.
Por ello, el modelo propone que los menores aprendan nuevas estrategias para afrontar estas experiencias nocturnas. Si cambian la forma de reaccionar ante la pesadilla, señalan los investigadores, es posible interrumpir el ciclo que conduce a episodios recurrentes.
El enfoque no se limita al contenido del sueño. También analiza otros factores como la interpretación que el niño hace de la pesadilla, las preocupaciones que tiene antes de dormir, el nivel de ansiedad al acostarse o la manera en que afronta el despertar tras el mal sueño.
Los científicos consideran que esta información permite diseñar tratamientos más personalizados. En algunos casos, las intervenciones pueden centrarse en reducir la ansiedad previa al sueño, mientras que en otros se orientan a mejorar los hábitos de descanso o a utilizar técnicas terapéuticas como describir, escribir o dibujar la pesadilla con ayuda de un especialista.
Para la psiquiatra Tara Buck, profesora asociada en la Facultad de Medicina Comunitaria de la Universidad de Oklahoma, el valor principal del modelo es que se adapta a las necesidades de cada niño y se centra en los aspectos que pueden controlar.
Los investigadores subrayan que la sensación de capacidad para afrontar el problema es fundamental. Cuando los menores perciben que pueden intervenir para superar sus pesadillas, señalan, aumenta su confianza y se facilita la mejora del sueño.
El modelo está pensado para ser utilizado por distintos profesionales de la salud, como pediatras o terapeutas, especialmente en casos en los que las pesadillas son frecuentes y afectan al descanso y al bienestar de los niños.