El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha elegido Andalucía como destino para sus vacaciones de Semana Santa. Su llegada generó expectación en Sanlúcar de Barrameda, donde un notable despliegue de seguridad alertó a los vecinos en la tarde del martes.
Sánchez viajó desde Madrid a bordo del Falcon hasta la polémica Base Naval de Rota, desde donde se trasladó posteriormente a Sanlúcar. Desde allí cruzó la desembocadura del Guadalquivir por Bajo de Guía para acceder al entorno natural de Parque Nacional de Doñana.
El presidente pasará unos días de descanso en el Palacio de las Marismillas, una residencia de titularidad estatal situada dentro de Doñana. Este enclave ha sido tradicionalmente utilizado por jefes del Ejecutivo, desde la etapa de Felipe González, como lugar de retiro vacacional junto a sus familias.
La llegada del Falcon, procedente de Torrejón de Ardoz, se produjo alrededor de las 17:15 horas. Apenas cinco minutos después, aterrizó en la misma base un avión militar Lockheed C-130 Hercules procedente de Sicilia, en medio de un contexto político y militar delicado.
Este movimiento coincide con la polémica por la restricción del uso de las bases de Rota y Morón para operaciones relacionadas con la guerra en Irán. El Gobierno español ha reafirmado su postura, rechazando la utilización de su territorio en ese conflicto, mientras que desde Estados Unidos se ha respondido que no necesitan apoyo externo. La ministra Margarita Robles ha calificado la guerra como “profundamente ilegal” e “injusta”, subrayando la claridad de la posición española.