El Papa León XIV ha aprobado este lunes las virtudes heroicas de la religiosa española María de Belén del Corazón de Jesús Romero Algarín (de nombre de pila: María Dolores), de la Congregación de las Siervas del Divino Corazón, que dedicó gran parte de su vida a las personas en situación de pobreza, según ha informado la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
De esta forma, el Pontífice ha declarado a la religiosa «venerable», siendo este el paso previo para ser proclamada beata y santa. El proceso de canonización de esta religiosa esclava del Divino Corazón se inició en Sevilla en el año 2013, según ha precisado la Archidiócesis de Sevilla.
María Dolores Romero Algarín nació en Sevilla en octubre de 1916. Huérfana de madre a los dos años y de padre a los 11, cursó estudios en el Colegio Sagrado Corazón de las Esclavas, y a los 21 años ingresó en la congregación que fundaron el beato Marcelo Spínola y la venerable Celia Méndez.
Inició el postulantado en Moguer (Huelva) y de allí pasó al colegio en Aracena (Huelva) como profesora. En 1942 fue trasladada a Linares (Jaén), en cuyo suburbio del Cerro desempeñó una importante labor entre los más pobres.
El 25 de octubre de 1946 hizo su profesión perpetua y, posteriormente, fue enviada como misionera a Brasil, concretamente a Dianópolis y Volta Redonda. En 1968 regresó a España para ser consejera general con residencia en Madrid.
Dos años después, fue nombrada superiora de la región España Norte, y en 1974 de la provincia Sur. Ese año regresa a Sevilla, concretamente a Valdezorras, y en 1975 fue nombrada superiora de la comunidad de Sanlúcar la Mayor (Sevilla). Falleció el 12 de noviembre de 1977.
Por otro lado, el Papa también ha autorizado a promulgar el decreto relativo a la ofrenda de la vida de Ludovico Altieri, que fue obispo de Albano y cardenal; y las virtudes heroicas del irlandés Eduardo José Flanagan, fundador de la Ciudad de los Niños Boys Town; de Enrique Caffarel, fundador de la Asociación Equipes Notre Dame y del Instituto Secular Fraternidad de Nuestra Señora de la Resurrección; de Stanislava Samulowska, religiosa polaca profesa de la Sociedad de las Hijas de San Vicente de Paúl, y del laico italiano José Castagnetti.