El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado que la guerra contra Irán “va a acabar muy pronto”, argumentando que Teherán “ya no tiene líderes”. Sus declaraciones se produjeron durante una rueda de prensa en la Casa Blanca junto a la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi.
En la misma línea, el secretario de Defensa, Peter Hegseth, afirmó que Estados Unidos está “ganando de manera decisiva” el conflicto. “Nuestros objetivos no han cambiado desde el primer día”, subrayó, en un mensaje de tono triunfalista pese a la continuidad de los combates.
Sin embargo, el conflicto entra en una fase más compleja, centrada en ataques contra infraestructuras energéticas clave, especialmente del sector petrolero. Desde Europa, la jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, ha urgido a encontrar “una salida” ante el riesgo de una escalada mayor.
Irán, por su parte, ha advertido de que sus represalias no han terminado. Tras un ataque israelí contra el yacimiento de gas de Pars Sur, las fuerzas iraníes han respondido alcanzando la refinería israelí de Haifa, aunque sin provocar daños graves, según las autoridades energéticas de Israel.
En este contexto, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha defendido la postura de los aliados y ha expresado su confianza en que se logre una solución para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, clave para el transporte mundial de petróleo.