Cómo la ‘banda de los cuatro’ desencadenó la aventura de la guerra de Irán

14 de marzo de 2026
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En el centro, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, junto a los representantes estadounidenses Steve Wittkof y Jared Kushner. | Oficina del primer ministro de Israel.

Netanyahu, el ‘yernísimo’ Jared Kushner, el magnate de la construcción Steve Witkoff, y Trump, metieron al mundo en el proyecto sionista demoníaco del Gran Israel

ERNESTO EKAIZER/El Periódico

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, muestra ante la ONU un mapa de Oriente Medio con Gaza y Cisjordania anexionada por Israel.

Según una nueva encuesta de esta semana, la mayoría de los potenciales votantes estadounidenses cree que Donald Trump lanzó la guerra contra Irán, al menos en parte, para desviar la atención del escándalo de su amigo, el pedófilo y extinto financiero, Jeffrey Epstein, que está empañando su presidencia y ha creado suspicacias entre sus seguidores del movimiento MAGA (Hagamos América Grande Otra Vez).

La encuesta revela que una sólida mayoría de 52 a 40 votantes coincide con esta afirmación, mientras que el 8% restante está indeciso sobre sus motivaciones. Estos resultados son coherentes con la popularidad que ha adquirido, no sin humor, el nuevo nombre en clave de la operación bélica. En la calle, la llamada ‘Operación Furia Épica’ es transformada en ‘Operación Furia Epstein’.

La creencia de que Trump intenta eliminar a Epstein de las portadas de los periódicos declarando la guerra contra Irán es sostenida con mayor firmeza, como era de esperar, por los votantes demócratas, quienes coinciden con la declaración por un margen de 81 a 14. Para los menores de 45 años, se acerca a un principio de fe, con una mayoría de 66 a 26 que coincide con la idea. Pero incluso una cuarta parte de los republicanos declaró a las encuestadoras que Trump lanzó la guerra para distraer la atención de Epstein.

El antiguo analista de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) Ray McGovern dramatiza lo que pudo ser una de las numerosas visitas que hizo Netanyahu a Trump en los últimos meses.

«El FBI puede bloquear muchas de estas cosas, pero lo protegeremos, señor».

McGovern, perro viejo, refleja el imaginario popular.

Netanyahu, dice, no tiene reparos ciertamente en llevar su propio pequeño portafolio de fotos y vídeos a Mar-a-Lago [el santuario de Trump en Palm Beach, Florida] diciendo: “Oh, solo quiero recordar… El FBI puede bloquear gran parte de esto, pero lo protegeré señor Presidente… a menos que no coopere”.

McGovern señala: “Ese es un enfoque propio de la mafia, ¿y Trump estaría por encima de eso? No lo creo”.

La ‘banda de los cuatro’ incluye a NetanyahuTrump, a su yerno Jared Kushner y a Steve Witkoff .

Witkoff es un empresario de la construcción amigo personal de Trump, que actúa como enviado especial plenipotenciario para Ucrania y Oriente Próximo.

Tanto Kushner como Witkoff son amigos de Netanyahu y sionistas convencidos.

Y son quienes bajaron sus dedos pulgares el pasado jueves 26 de febrero en Ginebra.

Fue cuando Irán aceptó, ante el mediador de Omán, el ministro de Asuntos Exteriores omaní, un pacto para limitar el enriquecimiento de uranio, acuerdo que sería supervisado por el Organismo Internacional de Energía Atómica de la ONU (OIEA) y también por monitores de EEUU.

Como ya estaba en marcha el plan de ataque para asesinar al líder supremo Alí Jameneí, el sábado 28 de febrero, en una reunión prevista en Teherán -una información que Netanyahu transmitió a Trump y la CIA confirmó-, Kushner y Witkoff -dos tahúres- informaron a Trump de que las negociaciones habían fracasado. Pero el ministro omaní, testigo de cargo, hizo declaraciones.

Sayyid Badr bin Hamad Al Busaidi dijo que se estaba ante un posible acuerdo sin precedentes para superar el tema nuclear.

Pero sus afirmaciones no tuvieron gran repercusión en los medios norteamericanos.

Una situación similar se produjo en la primera semana de marzo 2003, cuando los inspectores de la OIEA y de la misión de la ONU informaron al Consejo de Seguridad de la ONU que no habían detectado armas de destrucción masiva y de enriquecimiento de uranio en Irak. Los grandes medios de comunicación apenas dieron espacio a dichos informes.

¿Qué defendía, pues, la ‘banda de los cuatro’ ahora para Irán?

Con el líder supremo Ali Jameneí en el punto de mira – a Trump, un hombre de acción, se le hicieron los ojos chiribitas-, lanzar la guerra de decapitación.

Aquí te pillo, aquí te mato.

Como en Venezuela. En ese caso fue secuestrar a Maduro y aquí paz y después gloria con la cooperadora necesaria: Delcy Rodríguez.

Lo dijo el secretario de Estado, Marco Rubio, en Fox News:

“Tomamos una decisión muy acertada: sabíamos que iba a haber una acción israelí [es decir que Netanyahu se lanzaba], sabíamos que eso precipitaría un ataque [de Irán] contra las fuerzas estadounidenses y sabíamos que si no actuábamos preventivamente contra ellos antes de que lanzaran esos ataques, sufriríamos un mayor número de bajas”.

Es decir: Netanyahu ya estaba en marcha.

Lógica irracional

La única lógica “racional” o mejor, irracional, es la de Netanyahu.

Ya lo esbozó en septiembre de 2023 en la asamblea general de la ONU: la creación del llamado Gran Israel.

Es decir: la anexión de Gaza y Cisjordania.

Como paso precio el genocidio palestino en Gaza.

Que contó con el respaldo primero de Joe Biden y más tarde, ya sin complejos, de Trump.

Pero el Gran Israel – la única nación con armas nucleares de la región- requería desintegrar el último obstáculo: Irán.

Los vínculos del gobierno de Teherán con las milicias de Hezbolá en Líbano y con los hutíes en Yemen debían ser eliminados. La metástasis del cáncer exigía, según el carnicero Netanyahu, extirparlo en Teherán.

Era necesario hacer lo mismo que se hizo con Siria, Libia y Yemen. Convertiros en Estados fallidos.

El catalizador fue el plan para asesinar a Alí Jameneí.

Fue lo que convenció a ‘la banda’ y precipitó la guerra.

¿El estrecho de Ormuz por dónde se transporta el 20% del petróleo y gas del mundo?

“No problem«.

Ni siquiera fue considerado un asunto estratégico.

¿Acaso no era más que previsible el bloqueo? Claro. Pero ya habría tiempo de hacerlo.

¿Se iban a cruzar de brazos los generales iraníes y los militares de la Guardia Revolucionaria Islámica?

Según Trump, se acabaría con ellos en pocos días. Y aunque la realidad es la contraria, vive en su burbuja.

El pasado miércoles, 11 de marzo, en un contacto telemático con sus colegas del Grupo de los Siete, Trump les tranquilizó:

“Irán está a punto de rendirse, pero nadie sabe quién es el líder. No hay nadie que pueda anunciar la rendición. Me libré de este cáncer que nos amenazaba a todos”.

Un dia más tarde, el jueves 12, Mojtaba Jameneí sucesor de su padre cursó su primer mensaje: «El estrecho de Ormuz seguirá cerrado. Los países del Golfo deben cerrar las bases americanas, de lo contrario los ataques contra ellas seguirán…».

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