El director madrileño David Serrano ha regresado al Festival de Málaga con una nueva propuesta cinematográfica cargada de humor, ironía y conflictos familiares. Su película “Lapönia”, presentada en la sección oficial de la 29 edición del certamen, plantea una historia aparentemente sencilla que termina convirtiéndose en una reflexión sobre la verdad, las mentiras y las relaciones familiares.
El cineasta vuelve así a un festival que conoce bien. Hace más de dos décadas triunfó en este mismo certamen con la popular comedia “El otro lado de la cama”, una película que marcó a toda una generación de espectadores. Ahora regresa con un proyecto diferente, una historia más íntima pero igualmente divertida, donde las emociones y las discusiones familiares se mezclan con situaciones tan incómodas como cómicas.
La trama parte de una premisa aparentemente perfecta. Nuria invita a su hermana Mónica, al marido de esta y a su hijo a pasar una Navidad ideal en su casa. Todo parece preparado para disfrutar de unas fiestas tranquilas, rodeadas de nieve, familia y tradición. Sin embargo, el ambiente festivo se rompe cuando surge una revelación inesperada: la hija de Nuria le cuenta a su primo que Papá Noel no existe.
A partir de ese momento, lo que debía ser una velada entrañable se transforma en una auténtica batalla verbal entre adultos, donde salen a la luz secretos, reproches y tensiones acumuladas. La película utiliza este conflicto para plantear una pregunta universal: ¿es mejor decir siempre la verdad o proteger la ilusión, aunque implique mentir?
“Lapönia” tiene su origen en una obra de teatro escrita por Marta Buchaca y Cristina Clemente, que posteriormente fue adaptada al cine. Para David Serrano, este proyecto ha supuesto una experiencia diferente dentro de su carrera, ya que es la primera vez que dirige una película cuyo guion no ha escrito él mismo.
El director ha explicado que el proyecto llegó a sus manos gracias al productor Javier Méndez, quien vio el potencial cinematográfico de la obra teatral y decidió llevarla a la gran pantalla. Al leer el guion, Serrano quedó inmediatamente interesado por la historia y por el tipo de conflicto que plantea.
La película mantiene la esencia teatral: pocos personajes, un espacio cerrado y mucho diálogo. Dos parejas se enfrentan en una discusión que empieza siendo ligera pero que poco a poco revela temas más profundos relacionados con la educación, la honestidad y las dinámicas familiares.
Aun así, el director quiso alejarse de una narrativa excesivamente agresiva. Aunque algunas comparaciones han surgido con obras como “Un dios salvaje”, la película apuesta por un tono más conciliador. Según el propio equipo, la intención es que el público se ría de las situaciones pero también se vea reflejado en ellas.
El reparto, formado por Natalia Verbeke, Julián López, Ángela Cervantes y Vebjorn Enger, ha destacado además el proceso de ensayo previo al rodaje. Durante varias semanas, actores y director trabajaron el texto para hacerlo más natural y cercano.
El resultado es una comedia que combina humor, tensión y reflexión, capaz de convertir una simple cena de Navidad en un espejo donde muchos espectadores reconocerán sus propias discusiones familiares.