La comunidad educativa del centro de formación profesional La Granja de Heras, en Cantabria, está sumida en el dolor tras la caída al vacío de siete alumnos durante una excursión por una zona de acantilados en Santander. Cinco jóvenes —cuatro chicas y un chico de entre 19 y 22 años— fallecieron y sus cuerpos fueron rescatados del mar. Una alumna de 19 años logró sobrevivir y permanece ingresada en la UCI del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, mientras que otra joven de 20 años continúa desaparecida y es buscada por los equipos de emergencia.
El director del centro, Carlos Micó, describió lo ocurrido como una concatenación de fatalidades: “Mala mar, marea alta y una plataforma que se viene abajo, el suelo se abre a sus pies, como si fuera una película. Ha sido un cúmulo de desdichas”. Aún conmocionado, explicó que recibió la llamada que le alertó de que varios de sus alumnos se habían “caído al vacío”, una noticia que lo dejó en estado de shock, según recoge El País.
Los siete estudiantes cursaban un grado superior de Técnico en Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal y estaban cerrando una etapa académica. “Era un día de fiesta”, lamentó Micó, al explicar que tres de las chicas estaban a punto de iniciar un Erasmus y que el grupo iba a conocer las empresas donde realizarían sus prácticas. El centro convocó este miércoles un minuto de silencio al que acudieron alumnos, profesores y antiguos miembros de la institución.
El director destacó el perfil ejemplar de los jóvenes fallecidos. “Eran un grupo muy bueno, muy implicado en el centro, alumnos modelo”, afirmó. Recordó además que para acceder a estos estudios se requiere una nota alta y que muchos llevaban años formándose allí. La clase estaba compuesta por 20 alumnos y este año más de 200 solicitudes quedaron fuera, reflejo del nivel de exigencia y prestigio del centro.
La tragedia ha golpeado profundamente a una comunidad educativa de 600 alumnos y 70 profesores, que ha intentado apoyarse mutuamente. “La incertidumbre nos ha matado”, reconoció Micó, en referencia a la angustia por no tener noticias de la joven desaparecida, a la que describió como especialmente comprometida con proyectos solidarios. Psicólogos del Gobierno de Cantabria y de Cruz Roja Española se desplazaron hasta el centro para prestar apoyo.
Cuatro de los cinco fallecidos se habían trasladado desde otras comunidades para estudiar en Cantabria: tres procedían del País Vasco y una de Andalucía. La superviviente también es de Euskadi y la joven desaparecida residía en Guadalajara. El impacto ha trascendido las fronteras regionales y ha movilizado a familiares y allegados en distintos puntos del país.
“Ha sido un día para gestionar el duelo, para acercar la relación entre profesor y alumno, para encajar lo que ha pasado”, resumió el director al término de una jornada marcada por el silencio, los abrazos y la incredulidad. Muchos estudiantes permanecían en las instalaciones sin saber cómo retomar la normalidad tras una tragedia que ha dejado una herida profunda en La Granja de Heras.