Al menos 87 personas han muerto tras el ataque de un submarino de Estados Unidos contra la fragata iraní IRIS Dena frente a las costas de Sri Lanka. A bordo viajaban 180 tripulantes; 32 fueron rescatados con vida por la Armada ceilandesa tras recibir una llamada de socorro a unas 40 millas náuticas del puerto de Galle. Las autoridades locales recuperaron cuerpos en la zona del naufragio y trasladaron a los supervivientes al Hospital General de Karapitiya.
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmó la autoría del ataque y subrayó su carácter histórico. “El buque creía que estaba a salvo en aguas internacionales. Lo hundimos con un torpedo. Como en esa guerra [IIGM], estamos luchando por ganar”, afirmó. También aseguró que se trata del primer hundimiento de un buque enemigo con torpedo por parte de EE UU desde la Segunda Guerra Mundial.
El rescate fue coordinado por la Armada y la Fuerza Aérea de Sri Lanka tras detectar manchas de petróleo y balsas salvavidas en el área. “Solo había algunas manchas de petróleo y balsas salvavidas. Encontramos personas flotando en el agua”, indicó el portavoz naval, el comandante Buddhika Sampath. Según el Ministerio de Salud, uno de los heridos se encuentra en estado crítico, siete reciben atención de emergencia y otros presentan lesiones leves, mientras el Gobierno trabaja para evitar “problemas de seguridad en la región”.
La IRIS Dena, una fragata de clase Moudge considerada de las más modernas de Irán, estaba equipada con misiles tierra-aire, misiles antibuque, torpedos y un helicóptero. Había protagonizado en 2023 una gira internacional junto al buque de apoyo IRIS Makran y fue sancionada por el Departamento del Tesoro estadounidense ese mismo año en relación con la industria iraní de drones.
El hundimiento se enmarca en una escalada mayor: según el almirante estadounidense Brad Cooper, ya son 17 los buques iraníes hundidos desde el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. “También estamos hundiendo a la Armada iraní, a toda la Armada”, declaró. En paralelo, la OTAN interceptó un misil iraní sobre el Mediterráneo oriental y cazas griegos derribaron drones que se dirigían hacia el espacio aéreo de Chipre, ampliando el radio del conflicto en la región.