Según la sabiduría y los arrimos con Dios del profeta, así la veracidad cumplida de lo que se anuncia. El ideólogo de Podemos, tras su intento de aleccionar en la universidad proyectos sin resultados, decidió salir a las afueras, a la calle de Sol y vivir en tiendas de campañas como patriarca errante. Así nacieron los podemitas, buscando pañuelos de todas las ideologías para atárselos al cuello y proclamar que ellos nacen para una convivencia dichosa, sin casta y con perfiles revolucionarios que harían de España una idílica nación de hoces y martillos, sin necesidad de dioses ni de iglesias: bastaba el músculo de sus brazos y el brillo de sus inteligencias. Los crédulos de entonces, ahora han perdido la fe por acumulación de delirios.
Antes de esconderse en los cuarteles de invierno de su taberna, dejó dicho y establecido que la hoy vicepresidenta segunda del Gobierno sería la primera mujer que ocupara el sillón presidencial…
Ya avisó “el profeta” Emilio Prados que un pozo es una torre puesta boca abajo. Visto lo visto, la señora en cuestión, que no es mujer de tabernas, busca en Zara una franquicia.