Una de las obras más emblemáticas de El Greco comienza una nueva etapa. Patrimonio Nacional ha puesto en marcha la restauración de El Martirio de San Mauricio y la Legión Tebana, un lienzo monumental que durante siglos ha permanecido en las Salas Capitulares del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
El cuadro ha sido trasladado a la Galería de las Colecciones Reales, donde se llevará a cabo la intervención durante los próximos meses. Después, se expondrá allí de forma temporal antes de regresar a su ubicación habitual en El Escorial.
El traslado no ha sido sencillo. La pintura mide casi cuatro metros y medio de alto por tres de ancho. Más de diez profesionales participaron en un operativo técnico cuidadosamente planificado. Cada movimiento exigió precisión y control, conscientes del valor histórico y artístico de la pieza.
El responsable de la restauración será Rafael Alonso, especialista en la obra del pintor cretense y con más de 90 trabajos previos sobre lienzos de El Greco. Su experiencia resulta clave para abordar una intervención que busca devolver a la obra su intensidad cromática original.
La restauración se centrará en corregir antiguos repintes y eliminar el oscurecimiento provocado por el barniz oxidado. Con el paso del tiempo, estas capas han apagado los colores y reducido la profundidad visual característica del artista.
El objetivo no es transformar la obra, sino respetar su esencia. Los técnicos trabajarán para recuperar matices, contrastes y detalles que hoy apenas se perciben. Cada fase se documentará minuciosamente, siguiendo criterios de conservación científica.
La historia del lienzo es tan fascinante como su estética. El rey Felipe II encargó la obra en 1580 para decorar una capilla de la basílica del monasterio. El Greco tardó casi tres años en completarla en su taller de Toledo y la entregó personalmente en 1582.
Con este encargo, el artista aspiraba a consolidar su posición en la corte y obtener nuevos trabajos vinculados a la decoración de El Escorial. Sin embargo, la obra no convenció plenamente al monarca. A pesar de ello, su calidad quedó reflejada en la elevada tasación que recibió para la época.
La intervención cuenta con el apoyo del Consejo Internacional de Mecenas de las Colecciones Reales, impulsado por la Fundación Callia junto a Patrimonio Nacional. Este respaldo permite abordar la restauración con los recursos necesarios.
Más allá de la técnica, la restauración supone un gesto de cuidado del patrimonio. Recuperar la luz de esta obra significa también reactivar el diálogo entre pasado y presente, y ofrecer al público la posibilidad de redescubrir uno de los grandes hitos del arte español.