El diagnóstico tardío de la hepatitis Delta (VHD) sigue siendo un problema crítico, ya que muchos pacientes con antígeno de superficie de la hepatitis B (HBsAg) positivo no se han sometido a cribado y un número importante de personas con hepatitis D crónica (CHD) no recibe tratamiento, pese a la existencia de estrategias terapéuticas eficaces y seguras, según ha alertado el especialista Pietro Lampertico, director de la División de Gastroenterología y Hepatología de la Fondazione IRCCS Ca’ Granda Ospedale Maggiore Policlinico en Milán, Italia.
Lampertico realizó estas declaraciones durante el 1º Congreso de la Asociación Española del Estudio del Hígado, donde se analizaron los últimos avances en diagnóstico y tratamiento de la hepatitis Delta.
El experto destacó que, desde la aprobación del primer fármaco anti-HDV, BLV, en la Unión Europea en 2020, se han desarrollado nuevas estrategias antivirales y estudios epidemiológicos que demuestran la importancia de detectar y tratar la enfermedad a tiempo.
“No todos los centros aplican un cribado universal para VHD en pacientes con HBsAg positivo, y muchos antiHDV positivos no son evaluados para HDV RNA. Esto retrasa la atención médica y dificulta un tratamiento eficaz”, explicó Lampertico.
El especialista subrayó que los pacientes con coinfección VIH-VHD experimentan una progresión más rápida de la enfermedad, por lo que el cribado y tratamiento con BLV debería aplicarse de manera prioritaria a este grupo.
BLV es actualmente el único fármaco aprobado para hepatitis Delta, pero Lampertico indicó que en el futuro se desarrollarán nuevas terapias que podrían no solo suprimir la replicación del virus, sino lograr la curación en una proporción significativa de pacientes.
Los expertos recomiendan que todos los pacientes con CHD sean tratados sin restricciones basadas en antecedentes de tratamiento o gravedad de la enfermedad. Además, cuando sea posible, los pacientes deberían ser gestionados por centros especializados o centros periféricos conectados con estos.
En términos de prevención, la vacunación contra la hepatitis B sigue siendo la prioridad. Además, se recomienda implementar cribado universal para VHD en pacientes con hepatitis B y utilizar pruebas de doble reflexiva para detectar la enfermedad de manera temprana.
“Los medicamentos deben estar disponibles para todos los pacientes con CHD, y todos deberían recibir monoterapia con BLV 2 mg para prevenir complicaciones graves como cirrosis, carcinoma hepatocelular y descompensación hepática”, concluyó Lampertico.