Sobre el DAO, la violación, el encubrimiento y la Policía

22 de febrero de 2026
3 minutos de lectura
Un hombre mata a su mujer y a su hijo de 3 años en un pueblo de Valencia
Agentes de la Policía Nacional /EP

Parece que las evidencias de la agente de policía víctima son un ‘smoking gun’ (pistola humeante o prueba de cargo) contra el comisario José Ángel González. Y también sobre el ‘cover up’ o encubrimiento

ERNESTO EKAIZER/El Periódico

“Para comprender la naturaleza de género de la cultura policial, es necesario analizar la priorización de la masculinidad y los intereses masculinos, y el impacto que esto tiene en el trato que la policía da a las mujeres”. Tom Cockcroft, Police Culture 2013, Universidad de Lancashire, Reino Unido

“La transformación del Ministerio del Interior y la Policía en departamentos del PP durante el gobierno de Mariano Rajoy (caso Kitchen) exige grandes reformas. Lo que ha quedado del comisario Villarejo y sus vínculos con la alta jerarquía del PP y del Ministerio del Interior es que están hechos unos zorros”. El Estado Judicial Español, El Periódico, 31 de agosto 2023.

El caso del Director Adjunto Operativo de la Policía, el número 2 de la jerarquía, Juan Antonio González (JAG), desplazó mi atención estos días desde la serie Mr. Scorsese, sobre la vida y obra del director de cine norteamericano Martín Scorsese, el gran cineasta especializado, en un alarde de exceso casi romántico, en la violencia de gánsters y mafiosos, lo que llama el “lado oscuro” que anidaría en todos nosotros, cuya exploración, dice, es la fuente de su cine.

Hay una frase, antigua, pero más famosa desde el escándalo del Watergate que acabó con Nixon en 1974, según la cual “el encubrimiento es peor que el delito”. Es decir: los intentos de ocultar, mentir o destruir pruebas de irregularidades suelen tener consecuencias más graves, duraderas y perjudiciales que el delito original.

El hecho es que, como las meigas, intentos de encubrimiento haberlos, haylos. En realidad, más que encubrimiento, JAG actuó junto con un escudero. Se trata de Óscar San Juan, comisario y asesor director del DAO. Habrá que ver el alcance de su participación y la de otros, por activo o por pasivo. Esto es: aquellos que miraron hacia otro lado.

La agente policial prescindió de denunciar los hechos ocurridos el 23 de abril de 2025 al Departamento de Asuntos Internos. Según su abogado, quien informó el 17 de febrero que había presentado una querella, la víctima no activó el protocolo porque estaba “aterrada” y se enfrentaba a “la máxima autoridad”, por lo que “tenía pánico de lo que le pudiera pasar, como lo sigue teniendo en estos momentos”.

Según explicó, los canales internos de la Policía para denunciar estas situaciones “existen, pero no siempre funcionan bien”. El abogado Jorge Piedrafita: “Con cargos inferiores se ha activado el protocolo y las víctimas han pagado las consecuencias. La víctima hizo bien en no correr ningún riesgo”.

Su desconfianza en el Cuerpo Nacional de Policía es tal que, además, ha solicitado que el peritaje de las pruebas que ha presentado quede a cargo de la Guardia Civil.

No se trata de buscar tres pies al gato ni de rizar el rizo sino de algo evidente: la priorización de la masculinidad confiere a la actividad policial una naturaleza de género. Dominación, fuerza y agresión.

La noticia de la violación tuvo impacto en las filas policiales. Se ha pronunciado la palabra shock.

La verdad: el CNP viene de unos años de plomo político, pero plomo al fin.
Las tareas que la cúpula de Interior con el ministro Jorge Fernández Díaz, y su número dos, el secretario de Seguridad, Francisco Martínez, por un lado, y el número uno de la Policía, el director general Ignacio Cosidó, y el número dos, el DAO Eugenio Pino, asumieron en calidad de Policía Política (PP), para ajustar cuentas con adversarios internos y externos del Partido Popular, según el dictamen aprobado por mayoría en la Comisión de Investigación del Congreso de los Diputados el 21 de julio de 2017, exigían una reforma democrática. Pero si las hubo, las expectativas fueron vanas.

Con todo, el 6 de abril de 2026 una de esas “tareas” -la Operación Kitchen (Cocina según el creativo Villarejo), el espionaje fuera de la ley del que fuera tesorero nacional del PP, Luis Bárcenas, dirigido a controlar el material presuntamente comprometedor que poseía contra el entonces presidente Mariano Rajoy- llevará al banquillo a Fernández Díaz, Martínez, Pino, José Manuel Villarejo, José Luis Olivera y otros seis jerifaltes.

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