El presidente de Donald Trump sigue insistiendo en que es imprescindible “llegar a un acuerdo significativo” con Irán, y ha advertido de que, de lo contrario, “pueden ocurrir cosas malas”. Trump también ha subrayado que se dará un plazo de cerca de diez días para que Teherán dé señales de compromiso, y si no, “puede que tengamos que ir un paso más allá”, ha afiirmado, dejando entrever posibles medidas más duras si fracasan las negociaciones.
Sus declaraciones llegan en el contexto de un importante despliegue militar de United States Armed Forces en Oriente Medio, con fuerzas posicionadas estratégicamente y preparadas para una posible operación contra Irán en los próximos días, aunque Trump aún no ha tomado una decisión final sobre autorizar acciones ofensivas.
El presidente ha insistido en Washington: “Ahora es el momento de que Irán se una a nosotros en un camino que complete lo que estamos haciendo. Y si se unen a nosotros, será genial. Si no se unen, también será genial, pero será un camino muy diferente”, resaltando la dualidad de opciones entre diplomacia y confrontación.
El fortalecimiento militar estadounidense en la región ha alimentado especulaciones sobre una posible campaña conjunta con aliados como Israel que podría ser incluso más amplia que conflictos recientes, según varios analistas, con movimientos de portaaviones, cazas y fuerzas de apoyo.
Mientras tanto, representantes de cerca de 50 países han asistido a la inauguración de la Junta de Paz, centrada inicialmente en la reconstrucción de Gaza, aunque el aumento de tensiones con Irán ha dominado parte del discurso político del presidente estadounidense.
La presión diplomática continúa mientras EE UU mantiene abiertas las puertas a un acuerdo y a la vez se prepara para contingencias militares. Trump ha dejado claro que el plazo de decisión sobre cómo proceder con Irán se conocerá “probablemente en los próximos diez días”, lo que mantiene la incertidumbre sobre si el rumbo tomará un giro diplomático o bélico.