España registra en 2025 un cambio de tendencia que muchos esperaban. Tras una década marcada por descensos continuos, la natalidad vuelve a crecer. El Instituto Nacional de Estadística (INE) estima de forma provisional que este año han nacido 321.164 niños, lo que supone 3.159 más que en 2024. El aumento es moderado, apenas un 1%, pero simbólicamente relevante.
Durante años, el país encadenó mínimos históricos. Por eso, aunque el repunte sea leve, marca un punto de inflexión. Sin embargo, el contexto invita a la prudencia. España no ha logrado todavía superar la barrera de los 1.000 nacimientos diarios en ningún mes del año, algo que no ocurre desde agosto de 2021. Es decir, el crecimiento existe, pero el volumen global sigue siendo bajo.
El ligero impulso se concentró sobre todo en la segunda mitad del año. Esto ha permitido cerrar 2025 con cifras algo más optimistas. Aun así, los expertos recuerdan que un solo ejercicio no consolida una tendencia. Será necesario observar la evolución en los próximos años para confirmar si se trata de un cambio estructural o de un repunte puntual.
El crecimiento de la natalidad se produce en un contexto de transformación demográfica. La edad de maternidad continúa retrasándose. En 2015, el 7,8% de los nacimientos correspondía a mujeres de 40 años o más. En 2025, ese porcentaje alcanza ya el 10,4%. Las mujeres retrasan la decisión de tener hijos por razones laborales, económicas y personales.
En el último año, los nacimientos aumentaron un 1% entre las mujeres de 30 a 34 años y casi un 3% entre las de 35 a 39. El incremento fue aún mayor en los grupos de más edad: un 4% entre 45 y 49 años y cerca de un 10% en mayores de 50. En cambio, descendieron con fuerza entre las más jóvenes. Las menores de 15 años redujeron sus nacimientos un 33%, y también bajaron entre los 15 y 24 años.
El número medio de hijos por mujer sigue en niveles bajos. Entre las españolas se sitúa en 1,1 hijos, mientras que entre las extranjeras ronda el 1,3. Hace años la diferencia era mayor. Hoy ambas cifras convergen hacia niveles reducidos. Esto indica que el descenso de la fecundidad afecta al conjunto de la población.
Es posible que parte del repunte de 2025 esté relacionado con las madres extranjeras. No obstante, los datos muestran que también ellas han reducido progresivamente el número de hijos en España. El reto demográfico, por tanto, continúa vigente.
El leve aumento de 2025 ofrece un respiro y abre un debate necesario. Conciliación, estabilidad laboral y apoyo a las familias serán claves si se quiere consolidar esta recuperación. La natalidad ha dado una señal positiva. Ahora falta comprobar si se convierte en una tendencia sostenida.