Junts per Catalunya votará en contra de la proposición de ley presentada por Vox en el Congreso para prohibir el uso del burka y el niqab en espacios públicos. Sin embargo, el debate político no se limita a un simple “sí” o “no”. La formación catalana ha registrado su propio proyecto legislativo que plantea medidas similares, aunque desde un enfoque y una justificación distintos.
Desde Junts insisten en que su negativa no responde únicamente al contenido de la iniciativa, sino a quién la impulsa. Según fuentes del partido, nunca han respaldado propuestas de Vox en la Cámara Baja y mantienen esa línea por coherencia política. Consideran que la formación liderada por Santiago Abascal representa un proyecto ideológico contrario a sus principios, al que califican de anticatalán, antifeminista y contrario a los derechos humanos.
Este posicionamiento refleja una tensión que va más allá de la cuestión del velo integral. Para Junts, apoyar una proposición de Vox supondría legitimar a un adversario político con el que mantienen profundas discrepancias en materia territorial, social y de derechos civiles. Así, el rechazo adquiere una dimensión simbólica y estratégica dentro del tablero parlamentario.
A pesar de votar en contra de la propuesta de Vox, Junts ha registrado una iniciativa legislativa propia que también plantea la prohibición del burka y el velo integral en espacios públicos. El partido recuerda que esta postura no es nueva y que ya defendieron planteamientos similares en el Parlament de Catalunya.
La diferencia, según argumentan, reside en el marco competencial y político desde el que se aborda la cuestión. Junts vincula la regulación del uso de determinadas prendas a la necesidad de contar con el traspaso de competencias en materia de inmigración, una demanda histórica que, aseguran, fue bloqueada en su momento por varias formaciones en el Congreso.
Para la formación catalana, la gestión de estas cuestiones debe situarse en el ámbito autonómico, permitiendo que cada territorio adapte la normativa a su realidad social. Desde esta perspectiva, la prohibición no se plantea únicamente como un debate identitario o de seguridad, sino también como una cuestión de convivencia y orden público dentro de un marco competencial propio.
El cruce de iniciativas pone de relieve la complejidad del debate sobre el velo integral en España. No se trata solo de una discusión jurídica, sino también cultural y política, donde confluyen argumentos sobre libertad religiosa, igualdad de género y cohesión social.
En este escenario, Junts marca distancia con Vox mientras defiende una regulación similar bajo su propia narrativa y estrategia. El resultado será un nuevo capítulo en el Congreso, donde el fondo del asunto convive con las alianzas, los vetos cruzados y la constante disputa por el liderazgo del discurso político.