El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha retomado este lunes su actividad al frente del Govern tras varias semanas de baja médica. Lo ha hecho desde el Palau de la Generalitat y con un mensaje claro: más recursos, más exigencia y más ambición para fortalecer los servicios públicos y, especialmente, la red de Rodalies.
Después de un mes apartado por una osteomielitis púbica, Illa ha reaparecido con tono sereno pero firme. Ha reconocido que ha seguido de cerca la actualidad política y social de Catalunya. También ha admitido que han sido semanas complejas. La crisis en Rodalies, las movilizaciones de docentes y sanitarios y la negociación de los Presupuestos han marcado un escenario exigente.
En su declaración institucional, el presidente ha subrayado que el Govern está “plenamente volcado” en mejorar infraestructuras y servicios esenciales. Entre ellos, ha situado en el centro a Rodalies, un servicio que en los últimos meses ha acumulado incidencias, retrasos y malestar ciudadano. Illa ha asegurado que se destinarán “todos los recursos necesarios” para revertir la situación y recuperar la confianza.
La vuelta de Illa no se produce en un contexto sencillo. Sobre la mesa están las negociaciones presupuestarias con los Comuns y el diálogo pendiente con ERC. A ello se suman las reivindicaciones de distintos sectores públicos que reclaman mejoras laborales y mayor inversión. El presidente ha evitado eludir estas tensiones. Ha hablado de determinación y de la necesidad de trabajar con “exigencia y ambición”.
Durante su intervención, también ha tenido palabras de agradecimiento. Ha reconocido la labor del equipo de Govern durante su ausencia. Ha dado las gracias al sistema sanitario catalán y al equipo médico que lo ha atendido. No ha olvidado a su familia. Ese tono personal ha aportado cercanía a un discurso centrado en la gestión.
La reincorporación será progresiva. Así lo ha explicado él mismo. Seguirá las indicaciones médicas, pero asegura volver con energía renovada. Quiere imprimir ritmo a una agenda marcada por la mejora de los servicios públicos. La prioridad, insiste, es garantizar que funcionen con eficiencia y calidad.
El mensaje final ha sido claro. Catalunya necesita estabilidad, inversiones y una gestión rigurosa. Illa apuesta por reforzar lo público como eje de su acción política. El desafío inmediato pasa por ofrecer resultados visibles, especialmente en el transporte ferroviario de cercanías. La ambición está sobre la mesa. Ahora toca convertirla en hechos.