La madrugada dejó un sobresalto inesperado en el sureste peninsular. A las 00.55 horas, un temblor de magnitud 4,3 sacudió el municipio almeriense de Tabernas. El movimiento se notó con claridad en distintos puntos de Almería y también en zonas de Granada, Jaén y Murcia.
Los datos facilitados por el Instituto Geográfico Nacional confirman que el seísmo fue superficial. Esa circunstancia explica que se percibiera con mayor intensidad en áreas cercanas al epicentro. Pese al impacto inicial, no se han registrado daños personales ni materiales. El susto, sin embargo, fue evidente.
En la comarca de Los Filabres, donde se localiza Tabernas, la sacudida resultó especialmente perceptible. Vecinos de Bacares, Serón y Gádor relataron cómo las ventanas vibraron durante unos segundos. Algunos se despertaron sobresaltados. Otros pensaron que se trataba de un fuerte golpe de viento. La incertidumbre duró poco, pero fue intensa.
La capital almeriense y numerosos municipios del interior también notaron el temblor. En puntos de Jaén como Linares o Úbeda, la vibración fue más leve. En Granada y en varias localidades murcianas, entre ellas Lorca y Molina de Segura, la sensación fue similar. Breve. Clara. Inconfundible para muchos.
Tras el seísmo principal, se registraron varias réplicas en las horas siguientes. En total, se contabilizaron más de una decena de pequeños movimientos asociados, el mayor de ellos de magnitud 2,6, ya entrada la madrugada. Aunque estas réplicas fueron de menor intensidad, contribuyeron a mantener la inquietud entre la población.
Las redes sociales se llenaron rápidamente de mensajes de vecinos preguntando si alguien más había notado el temblor. Esa reacción colectiva es habitual en este tipo de episodios: ante la sorpresa, las personas buscan confirmar que lo vivido no ha sido una simple percepción aislada.
España, y en particular el sureste peninsular, es una zona con actividad sísmica moderada debido a la interacción de placas tectónicas en el entorno del mar de Alborán. Aunque la mayoría de los terremotos que se producen son de baja magnitud, episodios como el de esta madrugada recuerdan que la tierra está en constante movimiento.
Más allá del susto inicial, el balance ha sido positivo. No hay constancia de daños estructurales ni de heridos, y la normalidad ha regresado progresivamente a los municipios afectados. Sin embargo, para muchos vecinos quedará el recuerdo de ese instante en el que, en plena noche, la casa tembló y el silencio se rompió por unos segundos. Una experiencia breve, pero imposible de olvidar.