El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha rechazado este sábado impulsar nuevas políticas de disuasión nuclear y ha pedido a los aliados de la OTAN que frenen cualquier escalada armamentística. A su juicio, el mundo necesita “un rearme moral” más que una carrera militar.
Durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el jefe del Ejecutivo defendió que el incremento del gasto nuclear en los últimos años no es el camino adecuado sino «una apuesta peligrosa» y advirtió de los riesgos históricos de este tipo de estrategias. En su opinión, los sistemas basados en la disuasión absoluta son peligrosos porque dependen de que no se produzca ningún fallo humano o técnico.
Las palabras de Sánchez contrastan con las declaraciones recientes del secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, quien defendió el mantenimiento de una fuerte presencia nuclear y convencional de Estados Unidos en el bloque.
El presidente español subrayó que España ha aumentado su implicación en la defensa colectiva en los últimos años, tanto en inversión como en despliegue de efectivos en misiones internacionales, pero insistió en que eso no implica respaldar una escalada nuclear.
En este contexto, apostó por reforzar la capacidad defensiva europea de forma coordinada y “controlada”, con el objetivo de contener amenazas como la del presidente ruso, Vladimir Putin, sin alimentar una dinámica de confrontación global. También defendió avanzar hacia un Ejército europeo y fortalecer las instituciones multilaterales que, según señaló, han garantizado la estabilidad durante décadas.
Sánchez puso el foco en la necesidad de desarrollar una industria de defensa más sólida dentro de la Unión Europea, reforzando el pilar europeo dentro de la OTAN y reduciendo dependencias externas. En su opinión, el debate no debe centrarse solo en cuánto se invierte, sino en cómo se coordina ese gasto entre aliados.
Además, alertó de que asumir objetivos de gasto militar elevados sin una estrategia común podría incrementar la dependencia tecnológica y estratégica de terceros países. Frente a ello, defendió una Europa más integrada en materia de seguridad y con mayor autonomía estratégica.
El presidente también reivindicó el papel del proyecto europeo como uno de los principales garantes de paz y estabilidad en el último siglo y pidió profundizar en la integración comunitaria. En su intervención, insistió en que reforzar la cooperación, la solidaridad y los valores democráticos es clave para afrontar el actual contexto geopolítico.
Con todo, Sánchez reiteró su llamamiento a evitar una nueva carrera armamentística global y defendió que la seguridad internacional debe construirse no solo con capacidades militares, sino también con liderazgo político y cooperación internacional.