El actual año hidrológico ha comenzado con cifras que llaman la atención. Desde el 1 de octubre, España ha registrado una media de 429 litros por metro cuadrado, un dato que supone un 38% más de precipitaciones respecto a lo habitual en estas fechas. La media histórica ronda los 310 l/m², por lo que el incremento es significativo y refleja un otoño especialmente húmedo en buena parte del país.
Este aumento de lluvias tiene un impacto directo en embalses, cultivos y reservas hídricas. Tras años marcados por la sequía y la preocupación por el nivel de los pantanos, estos datos aportan cierto alivio. Sin embargo, también han provocado episodios de fuertes precipitaciones y acumulaciones puntuales muy intensas en algunas zonas.
Las lluvias han superado los valores normales en la mayor parte del territorio peninsular. Destaca especialmente el cuadrante suroeste, incluyendo amplias áreas de Extremadura y Andalucía, donde los acumulados no solo han superado la media, sino que en algunos puntos la han duplicado. También en sectores de la fachada mediterránea se han registrado cifras muy por encima de lo habitual.
En contraste, una franja del Cantábrico que se extiende desde Asturias hasta Navarra, así como una pequeña zona del interior de Aragón, presentan valores ligeramente inferiores a la media. Aun así, el balance general sigue siendo claramente húmedo.
En los archipiélagos, la situación también es diversa. En Canarias y Baleares, en conjunto, las precipitaciones han estado por encima de lo normal. No obstante, en el sur de algunas islas canarias como La Palma, Tenerife, Gran Canaria o Fuerteventura, las lluvias se han mantenido por debajo de lo esperado.
Entre el 4 y el 10 de febrero se vivió uno de los episodios más intensos. Las precipitaciones fueron abundantes y generalizadas, afectando a casi todo el territorio. Galicia, el sistema Central, el sistema Ibérico, el norte de Extremadura, el Pirineo oscense y amplias zonas de Andalucía superaron los 100 milímetros en pocos días.
Especial mención merece Andalucía, en particular la provincia de Cádiz. En la sierra de Grazalema se registraron acumulados extraordinarios que superaron ampliamente los valores normales. También Galicia destacó por la intensidad de las lluvias, con registros elevados en ciudades como Vigo, Pontevedra y Santiago de Compostela.
En otros puntos, como Ceuta, Navacerrada o Cáceres, los observatorios principales reflejaron cifras notables. Además, las precipitaciones continuaron extendiéndose en jornadas posteriores, consolidando este inicio de año hidrológico como uno de los más húmedos de los últimos tiempos.
En definitiva, España atraviesa un otoño marcado por la abundancia de lluvia. Aunque el agua es bienvenida tras etapas de sequía, la gestión adecuada de estos recursos será clave para aprovechar este excedente y minimizar posibles riesgos asociados a episodios de lluvia intensa.