Esta Rosa, tan fermosa como la vaquera de la Finojosa, venida de la argentina Quilmes donde la cerveza llena de espumas el Río de la Plata. Esta Rosa de no la toques ya más que así es la rosa, visitada por los ojos de Juan Ramón Jiménez. A esta Rosa, extraordinaria al Pasar la Palabra, la van a desfigurar en Hacienda quitándole la mitad de su rosa ganada.
A todos Hacienda nos acuchilla a la mitad del año con impuestos directos y en los doce meses con los otros de la gasolina y el iva de cualquier cosa a los que nos queda otro remedio que vivir bajo los fauces de una fiera insaciable que sólo sabe desperdiciar las abundancias.
En qué cueva se esconden los dineros recaudados si las vías de tren ni siquiera pueden revisarse con el más indispensable mantenimiento; si las infraestructuras están semiabandonadas con parches que no se corresponden a lo tributado.
Y de eso que has ganado, Rosa, si algo produce te quitarán el 21 por ciento más y así sucesivamente hasta que te quedes sin palabras que pasar. Ya ves, Rosa, cómo a veces es preferible perder.