Pedro Sánchez ha llegado este viernes a San Roque (Cádiz) entre protestas, gritos y abucheos por parte de vecinos de la zona, cuando acudía a conocer de primera mano los efectos de las intensas lluvias registradas en los últimos días. El presidente del Gobierno fue increpado en el momento de descender del helicóptero Super Puma que lo trasladó desde Sevilla hasta el municipio gaditano.
La visita, organizada de manera improvisada, no figuraba inicialmente en la agenda oficial del jefe del Ejecutivo, pero este decidió desplazarse a los municipios afectados por la borrasca Leonardo ante la magnitud de los daños provocados por el temporal. Sin embargo, Sánchez no fue recibido de la mejor manera. «Ratero malo, vete de aquí», «fascista», «hijo de pu**» o «vete a tomar por c***», fueron algunos de los insultos que recibió en su visita.
En Andalucía, los desalojos preventivos superan ya las 8.600 personas. Las lluvias han causado numerosas incidencias en las provincias de Cádiz, Málaga, Córdoba, Sevilla, Granada y Huelva, con especial preocupación por la crecida de los ríos Guadalquivir y Guadiana, así como por varios embalses que han alcanzado su máxima capacidad.
Uno de los casos más graves se ha producido en Grazalema, donde sus 1.500 habitantes han tenido que ser evacuados completamente debido al riesgo de desprendimientos. A pesar de ello, el presidente, que se trasladó previamente a Sevilla en avión oficial Falcon, no sobrevoló esta localidad, a diferencia de lo ocurrido en otros municipios.
Desde San Roque, Sánchez se dirigió a la ciudadanía para pedir “confianza” en los técnicos y en los servicios de emergencia, además de apelar a la “calma y paciencia” ante una situación que sigue siendo complicada.
Asimismo, el dirigente socialista subrayó la coordinación entre las distintas administraciones implicadas, incluida la Junta de Andalucía, en la gestión de lo que definió como una “emergencia climática”.